7/12/19

Wrap Up Noviembre (2019)



WRAP UP

NOVIEMBRE (2019)


 ¡Hola, hola, hola!

 ¡Por fin diciembre! ¡Y en nada ponemos el árbol! Mañana, de hecho. ¡¡Y qué ganitas!! Apuf. Pero bueno, contadme, ¿cuándo ponéis vosotras y vosotros el árbol, o no os gustan esas cosas? ¿Con ganas de luces de Navidad? ¿Y de Navidad? Porque yo estoy como una pitufa pensando qué escribir en la carta a los Reyes. Y a Papá Noël. Ah, sí, sí, adoro mezclar culturas y, me vais a perdonar, cuántos más mejor.

 Hoy va de recuentos. Ajá, me moría de ganitas por traeros el de este mes porque… no va a haber reseña más que de tres – lo siento, quiero cerrar el año con la mayor parte hecho y… no dejarme nada, ¡o casi nada!, para 2020. Sí, sí, aquí una servidora ya está pensando en esas cosas. Las neuras, qué son una fantasía. ¡Pero no me enrollo más! ¡Dentro recuento!




EL CUSTODIO, de Anthony Trollope

Saga: Las crónicas de Barchester 1

Nota: 5/5


Como no quiero que lleguéis al límite de pensar: “por amor de Dios, ¿cuándo coño se calla esta mujer?”, os invito a que echéis un ojo a la reseña si tenéis curiosidad. Por mi parte, sólo añadir que es uno de esos clásicos asequibles con los que, os lo prometo, os echaréis unas buenas risas.


HARRY POTTER Y EL LEGADO MALDITO, de John Tiffany

Saga: Harry Potter 8

Nota: 3/5

 Una decepción, eso fue para mí. Ojo cuidado, porque debo reconocer que, de salida, no quería leerlo. Lo sé, soy una cabezota. Fue Omaira, administradora de Entre la lectura y el cine, la que propuso que lo leyéramos como conclusión de nuestra relectura de la saga. A ella le gustó mucho - podéis leer su reseña haciendo clic aquí-, así que repito que lo mío no es más que una opinión entre tantas otras; pero creo que mi mayor problema con esta ¿octava? parte fue el hecho de que Ron Weasley perdió por completo su esencia. Un payaso, eso es en la obra. Una que se lee rápido, todo hay que decirlo.

 Curiosamente, mi personaje favorito de la obra fue Scorpius Malfoy. Ajá, un Malfoy que no me cae como una patada. ¿Y quién me cayó como el ojete? Albus Snape Potter. Señor, qué suplicio de criatura. Un quejica. Un crío al que se le permiten muchas tonterías con la excusa de que “no es como sus hermanos”. Por favor, que es un niño, no un monstruo. En fin, un dolor de muelas que me costó muchos disgustos, las cosas como son; y al que, ¡sorpresa, sorpresa!, no conseguí coger cariño.

 Sinceramente, creo que esta obra está de más. Sé que me mojo haciendo una sentencia así, pero voy a intentar olvidar que la he leído. Porque Harry Potter para mí, no tiene nada que ver con esta obra. Poco más que una excusa para arreglar cosas que, en cierto modo, quedaron colgadas en la saga original – pese a que yo considero que el cierre fue mararvilloso –; eso ha sido Harry Potter y el legado maldito.


ETHAN FROME, de Edith Wharton

Nota: 5/5


 Podemos resumirlo diciendo que es de lo mejor que he leído este año. Una obra corta, pero muy intensa. Una vez más, no voy a extenderme porque ya lo hice en la reseña; pero no quiero desaprovechar la oportunidad de pediros que le deis una oportunidad a la obra. No os vais a arrepentir. Además… ¿es o no es, ideal para estas fechas?


LA MAGIA DE SER NOSOTROS, de Elísabet Benavent

Bilogía: Sofía 2

Nota: 4/5

 Si le he dado una segunda oportunidad a esta bilogía, es sólo porque Mari, administradora de Wandering book-reader está leyendo los libros de la autora y… me está dejando los dientes MUY largos. Pero mucho. Claro, una es débil, así que pensé que no estaría mal dar una oportunidad al único libro de la autora que me quedaba por leer. ¡Y menos mal que lo hice!

 No quiero entrar en demasiados detalles, porque ya me explayaré gusto en la reseña – que tengo pensado subir a finales de mes, sí, sí –; pero quiero que sepáis que he perdonado a Oliver y a Sofía. Héctor… bueno, de él ya hablaremos.


EL ABRAZO FRÍO, de Mary Elizabeth Braddon

Leído en formato audio-libro

Nota: 3/5

 Sigo pensando, incluso ahora, que lo que me pasó con esta obra tan breve es que los audio-libros no son para mí. Arriesgándome a que penséis que me falta un hervor – o unos cuántos –, lo mío no es prestar atención a una grabación. Lo siento, me puede. Y es precisamente por eso que escuchar el relato se me hizo muy cuesta arriba. Honra decir que la voz del narrador me crispaba los nervios.

 Sin entrar en demasiados detalles de la trama, os diré que un par de primos están enamorados. Muy enamorados. Tanto que deciden que lo suyo será eterno. El problema es que él debe partir para seguir con sus estudios. Y ella va a esperarlo. ¡Vaya, si va a esperarlo! Pero el tiempo pasa… y él no llega.

 Que es una tragedia es un hecho, que podía haberse evitado otro muy diferente. Porque el dolor de ella, la espera que no le lleva a ninguna parte… es palpable. También el hastío de él. Dos formas muy diferentes de vivir la misma situación, supongo; y debo decir que no estoy de acuerdo con las acciones de ninguno de ambos. Ahí lo dejo.


EL CUENTO NÚMERO TRECE, de Diane Setterfield

Nota: 2/5

 Mi historia con este libro es graciosa. Me lo regaló una amiga hace bastante tiempo, pero lo tenía criando polvo en la estantería. Porque soy una impresentable, sí, aunque sé que ella me perdona. El caso es que Omaira y yo pensamos que estaría guay leer esta obra que a todo el mundo le encanta. Y qué idea de mierda tuvimos, de verdad que sí…

 Decir que no nos gustó es quedarse muy corta. Porque es un despropósito. Un completo y absoluto despropósito. ¿Lo peor? Que iba medio advertida. Seguro que la conocéis, pero Irene, del blog Que lasuerte esté siempre de vuestra parte – ¡es un amor, no dudéis en visitar su espacio! – comentó en su reseña, que podéis leer haciendo clic aquí, que había sido menos de lo que esperaba. Y qué razón tiene.

 Vida Winter quiere contar la verdad. La misma verdad que lleva toda su vida eludiendo. Porque las historias le dan seguridad. Sí, esas historias que la han convertido en una autora súper-ventas. Así que os podéis imaginar la cara de pasmo de Margaret al recibir una carta, ¡de la señorita Winter!, en la que se le pide, sin ceremonias, que sea su biógrafa.

 La idea era buena. Muy buena, de hecho. Los puntos tétricos, mezclados con esa casa casi embrujada de recuerdos en la que habita Winter; aderezado con un poco de melancolía y una historia turbia. ¿El problema? Qué se va todo a pique. Lo que empezó bien, terminó siendo un sopor en el que, lo siento, lo que primaba era llegar al final. Uno… absurdo. ¡Lo sé, lo sé, todo el mundo adora esta novela y llego yo y suelto esta barbaridad! Pero es que así lo sentí yo. Isabelle y Charlie eran interesantes. Incluso la infancia de Adeline lo era. Pero… encontró el hilo fácil.

 El hilo fácil, os decía. El mismo que lleva a un plot twist que me dejó con cara de oler a mierda e hizo que inspirara hondo para no ponerme a gritar. Porque… no venía a cuento. Una excusa, una maldita excusa para acabar una historia que perdió fuelle dentro de una monotonía salpicada de aburrimiento.

 No lo recomiendo. Lo siento en el alma, pero es que no puedo hacerlo.



¡Y esto ha sido todo por hoy! Ahora os toca a vosotras y vosotros.

¿Cómo fue vuestro noviembre? ¿Habéis leído alguno de los libros que comento? ¿Coincidimos? ¿Dais segundas oportunidades a sagas que han empezado siendo una decepción? ¿Habéis leído algo maravilloso durante este mes entre fiestas?

¡Contadme, contadme, contadme!

¡Un besazo muy pero que MUY grande y que paséis un maravilloso fin de semana!

30/11/19

Reseña #167: El custodio




Reseña

-


El custodio


 ¡Hola, hola, hola!


 Último día del mes. Contadme, ¿cómo ha sido? ¿Bueno, genial, maravilloso? ¿Tal vez un poco pesado? A mi juicio, noviembre es un mes precioso. Está en medio de dos fiestas, sí; pero es precisamente el encanto de estar esperando la siguiente lo que lo hace maravilloso. El mes en el que por fin todo es amarillo y vamos pisando hojas. Uf, me encanta.

 Y ahora… ¡Dentro reseña!

Ficha técnica

Título: Crónicas de Barchester 1 – El custodio 
Autor: Anthony Trollope 
Editorial: Create Space Independent Publishing Platform 
Número de páginas: 10
ISBN: 9781548992392 
Preció libro físico: 5,15€ (Tapa blanda)


Sinopsis

Anthony Trollope (Londres, 24 de abril de 1815 - Londres, 6 de diciembre de 1882) fue uno de los novelistas ingleses más exitosos, prolíficos y respetados de la época victoriana. Algunas de las obras más apreciadas de Trollope, conocidas en conjunto como las Crónicas de Barsetshire o Las novelas de Barchester, giran en torno al condado imaginario de Barsetshire, pero también escribió penetrantes novelas sobre temas y conflictos políticos, sociales y sexuales de su época. Trollope ha sido siempre un novelista popular. Han sido aficionados a sus novelas sir Alec Guinness (quien nunca viajaba sin una novela de Trollope), el ex primer ministro británico sir John Major, el economista John Kenneth Galbraith, la popular escritora estadounidense de misterio Sue Grafton y el guionista y dramaturgo Harding Lemay. La reputación literaria de Trollope decayó un tanto durante sus últimos años de vida, pero a partir de mediados del siglo XX recuperó el favor de la crítica. Sir Ifor Evans señala que, durante los bombardeos sobre Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, las novelas de Trollope eran la lectura favorita de un gran número de personas. 

Mi opinión

 Imaginad un pueblo tranquilo. Todo va bien. El custodio, el señor Hardin, está tranquilamente en el asilo del que se hace cargo, donde doce ancianos disfrutan de las ventajas que dejó en su testamento Hiram. ¿Y de qué va el tinglado? Muy sencillo: tras la muerte del hombre, el testamento dejó constancia de que para el asilo era necesario un custodio y doce hombres pobres sin familia, doce desahuciados de sí mismos, si queréis mi opinión; y es que los pobres no tienen a nadie. Excepto nuestro custodio, que se desvive por ellos.

 El problema, como siempre, empieza porque hay gente que suelta un comentario y se larga. La semilla crece, sin embargo, cuando entre los asilados se expande el rumor de que el señor Hardin cobra demasiado por hacer muy poco, mientras que ellos “malviven” – no son caraduras ni nada, ahí os lo dejo – y disfrutan de concesiones demasiado modestas para lo que se dispuso. ¿Y qué se dispuso? Oh, eso es trabajo de abogados.

 Antes de que alguien se lleve las manos a la cabeza y piense que me he vuelto loca, no, esto no es un libro religioso. Ni mucho menos. Hay curas, sí; hay algún que otro comentario piadoso, también; pero no más que en cualquier otra novela victoriana. No, el libro no adoctrina – de lo contrario, creedme, no lo habría leído. – Anthony Trollope no entraba en mis planes pero, claro, vi este vídeo de Magrat Ajostiernos y… no pude resistirme. Antes de nada, quiero avisaros de algo: yo compré el libro en Amazon, por un precio bastante bajo. Ahora bien, la letra es minúscula y me costó sudor y lágrimas leerlo porque, joder, me perdía hasta de línea. Si os pasa como a mí y no os gustan las micro-letras, os recomiendo que busquéis en bibliotecas o librerías de segunda mano.

 Volviendo a la trama, que es lo que nos ocupa, el señor Hardin se entera de lo que se rumorea en el asilo. No le gusta, porque él es un pobre hombre abnegado sin un gramo de maldad en el cuerpo. Muy apurado, cuenta el problema a su cuñado, el arcediano o doctor Grantly y al obispo, su suegro. Si bien es cierto que el obispo es el típico señor bonachón, nuestro arcediano es todo un cabezota. El típico neuras a costa del que te echas unas risas porque, creedme, el colega tiene unas ideas de bombero que no son ni medio normales.

 Puestos en situación, obispo y arcediano deciden que no piensan ceder ni un penique a esa panda de desagradecidos; pero, ay, las reformas siempre llegan cuando una, uno, menos se lo espera. El señor Bold se ha enterado de lo que está pasando y quiere ayudar. ¡Claro que quiere ayudar! A los asilados, a la verdad. Porque esa es la verdad… ¿no? ¿Y qué hay de la hija del señor Hardin? ¿Cabe, dentro de los enfrentamientos, un poco de amor?

 No os puedo contar nada más sin acribillaros a spoilers, así que sólo me queda deciros que el libro es divertido. Ajá, divertido. Trollope tenía un humor que me recuerda mucho al de Hardy – autor que sabéis que me encanta –: ácido, mordaz, con un punto de crítica magistral. Y es que Trollope llega a incluirse dentro de la narración. Habla de sus personajes como si fueran seres de carne y hueso, posicionándose, diciendo “eh, atentas y atentos a este momento, que es importante”. Lejos de disgustarme, me ha encantado. Le da carácter a la narración, para qué mentir.

 Sorprendentemente, mi personaje favorito ha sido – a parte del pobre señor Hardin, que es un cielo. El típico abuelito entrañable al que quieres apartar de las desgracias – el arcediano. Lo que me he reído de ese pobre diablo no tiene nombre, y es que creedme si os digo que el hombre no tiene nada de piadoso, mucho menos de abnegado. Egoísta e interesado, se le llevan los demonios cuando ve que, a veces, un título no da verdad a nadie.


 Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la ZONA SPOILER


 Creo que es una buena forma de adentrarse en el mundo de los clásicos. Es muy asequible y, la verdad, muy entretenido. Trollope a duras penas se recrea en descripciones innecesarias – alguna que otra en los primeros capítulos, sólo para ponernos en contexto –, lo cual agiliza, ¡y mucho!, la lectura. Así que ahí queda mi recomendación.

 Me dio mucha pena el proceso. Estaba cantado que iba a salir mal para todo el mundo, y es que la codicia es muy traidora. Precisamente por la codicia, los asilados terminan cómo terminan. Solos, entre otras cosas, porque se dejan seducir por un puñado de mentiras y promesas que apestaban a rancio. Pese a todo, pese a que esos doce capullos terminaron dándome pena; el que más sufrió fue el señor Hardin. Verlo padecer por sus asilados, intentando que nadie saliera perjudicado… fue muy noble. Y muy tierno.

 El arcediano y Bold protagonizaron una lucha encarnizada, rallando en lo absurdo. Me gustó mucho que, en cierto modo, olvidaron al resto para dedicarse a tirarse mierda entre ellos. Que van a ser cuñados es innegable desde el principio; que no les hace ninguna gracia también. Porque no pueden ser más diferentes, nuestros dos cabezotas. Uno pretencioso, el otro modesto. Pero los dos bastante chanchulleros. Me explico. Es innegable que ellos creían estar haciendo lo correcto. Ajá, los dos. ¿El problema? Bueno, a uno le movía su afán de poder y al otro la necesidad de forjarse un nombre.

 Si hay algo que eché de menos en la novela, fue la presencia de personajes femeninos. No me malinterpretéis, Trollope deja bien claro que ellas son tan capaces como ellos – prueba de ello son las sentencias de las hijas del señor Hardin –, pero me hubiese encantado que ellas tuvieran voz propia en la novela. Qué tuvieran su propia trama, para que nos entendamos, más allá de los dramas familiares que les fueron salpicando.

 El final tiene su aquel. Me pareció tierno, a la par que esclarecedor. Una forma muy honorable de solucionar el problema, lo cual no deja de honrar como persona al señor Hardin. Ahora sólo me queda lanzarme a por la segunda parte que, la verdad, espero que esté llena de dramas… de los entretenidos, sí, sí.


Divertida, con un punto mordaz muy marcado, Anthony Trollope nos dibuja la historia de una familia harto peculiar en Barchester. Dramas eclesiásticos, sin caer en adoctrinamientos; y unos personajes que aparecen para no olvidarse. ¡No sé a qué esperáis para leerlo!

Nota: 5/5