25/3/17

RESEÑA #80: REVELACIÓN


RESEÑA #80: REVELACIÓN

¡Hola, hola, hola!

 Al habla Carme, después de una buena temporadita algo (bastante) desaparecida. Perdonadme, pero he tenido una semana de fiesta y he querido aprovecharla – lo sé, soy un monstruo por no haber dedicado ni 10 minutillos a Blogger, pero es complicado.

 Os cuento cositas nuevas. La primera es que… ¡Me inicio con Haruki Murakami! Sí, sí, después de tanto tiempo, por fin he decidido que va siendo hora de ponerme a ello. ¿Y con qué empiezo? Pues con Tokio Blues. Os adelanto que, de momento, me está encantando.

 Pero no me enrollo más… ¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Éxodo 2) Revelación
Autora: Anissa B. Damon
Editorial: Juvenil Ámbar
Número de páginas: 430
ISBN: 9788492687510
Precio: 17,00€

Sinopsis

 No te dejes llevar por el corazón.
 Sí, se dice lo contrario, se habla de lo hermoso que puede ser dejarse arrastrar por los sentimientos, que actúe el corazón y no la mente, pero guiarte por las emociones en un mundo donde todo parece corrompido puede costarte mucho más que tu propia alma.
Aquí, la lealtad o el amor parecen relativos; la inmortalidad los vuelve efímeros. Lo que hoy es hermoso, mañana parece marchitado de modo que pensar en el futuro se vuelve inútil e irresponsable. Solo queda la mente, la fría y calculadora mente, endurecer el corazón y no fiarse de nada ni de nadie. Al fin y al cabo, del amor al odio… no hay más que un paso.

Reseña de libros anteriores


Mi opinión
 Lena está, cuánto menos, en un problema bien gordo. No sólo está en una moto en dirección a sólo Dios sabe dónde. No. Además, su compañero de viaje es un gran predador en una maldita noche sin luna. ¿Y qué significa esto? Que va a llover la sangre como no se aleje. Para más inri – si es que eso es posible –, no sabe nada de Liam ni de Lisange. Si están vivos o muertos, es todo un misterio.
 Sí, amigas y amigos, Christian está a punto de convertirse en una bestia asesina y Lena no tiene ni idea de hasta qué punto eso es cierto. Ella se acoge a que él la quiere, que jamás le haría daño… a que todo el pitote que están montando es por su seguridad. Pues yo no sé vosotras, ni vosotros, chicos; pero me voy a poner muy cínica al respecto.
 Viendo que la cosa se va de madre, nuestro gran predador toma la decisión de encadenarse en una fábrica abandonada, confiando en que el fajo de billetes que entrega a un pobre taxista muerto de miedo sea suficiente para que se lleven a su cazadora bien lejos. Como no puede ser de otro modo, el susodicho taxista abandona a Lena y… ¡sorpresa! Empieza la persecución. (Lena VS Christian. Hagan sus apuestas).
 Gracias a lo que queráis – y, de lo contrario, gracias a la suerte –, Gareth aparece en el momento justo. El cazador, anfitrión de la casa a la que nuestro gran predador llevaba a Lena, consigue sacudirse de encima a Christian, no sin antes llevarse unos cuantos golpes.
 Por fin ha llegado el momento en que me he puesto al día con lo que ya había leído. Debo reconocer que estoy contenta. La experiencia ha vuelto a ser maravillosa, aunque sigo colérica con nuestro Christian, por supuesto. Ya dije en la reseña de la entrega anterior que merecía cosas terribles y… ¡sorpresa, sorpresa! Lo sigo pensando.
 La llegada a casa de Gareth no es precisamente utópica. Una niña pequeña, con los ojos totalmente blancos y unas extrañas hebras cruzándolos, no para de gritar que ella, nuestra cazadora enamorada, matará a Christian Dubois. Comentarios a los que, por supuesto, todo el mundo hace oídos sordos  y es que nuestros nuevos cazadores, Gareth y Gaelle, no quieren ni oír hablar de las atrocidades que una recién nacida en semejante mundo podría o no cometer.
 Sin embargo, eso no tranquiliza a Lena. Valentine – que así se llama la niña – es la segunda persona que vaticina semejante desastre. ¿Tal vez haya algo de verdad en las palabras que todo aquel que no quiere protegerla augura? ¿Y si es verdad que ella va a matar al amor de su vida? ¿Y si él al final le da un motivo para querer hacerlo?
 No puedo decir mucho más sin empezar a despotricar – porque pienso hacerlo –, aunque no quiero dejar de añadir dos cositas más. La primera es que Valentine es un grano en el culo. Sin más. Es un personaje que, desde luego, consigue generar un clima claustrofóbico y de talante siniestro. Esa pequeña gran predadora – menuda ironía – es un maldito monstruo.
 La segunda es que, pese a lo que podáis pensar, a mi juicio Hernan Dubois es un personaje sencillamente maravilloso. No porque de golpe sea bueno. ¡Todo lo contrario! Es tan retorcido, tan mezquino, que no puedo dejar de sentir verdadera fascinación por su forma de hacer las cosas.
 ¿Queréis un incentivo para leer el libro? ¿Sí? ¿Qué tal si os digo que Christian vuelve a la Ciudad para saber si Liam y Lisange están bien y, de golpe, todo cambia? ¿Se os quedan los dientes largos?

 Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

 Soy muy fan de las historias que rompen el corazón en mil pedazos. Lo soy, porque me encanta esa sensación de que te falte el aire mientras lees, esa en la que no sabes cuánto tardarán las lágrimas en caer. Esa en la que crees que te rompes con unas pocas palabras. Y eso es lo que nos brinda Anissa B. Damon. Dije en mi entrada anterior que se notaba que empezaba su carrera como escritora, al igual que dije que la prosa prometía mejorar. Pues bueno, expectativas cumplidas. Nuestra autora consigue pulir esos diálogos que a mí a veces se me quedaban cojos, convirtiéndolos en una verdadera delicia.
 No miento cuando digo que he devorado todas y cada una de las palabras de este libro. La historia de Lena de Cote puede no ser la más innovadora, puede caer en tópicos… pero es preciosa. Preciosa porque nos habla de algo que quema, que mata y rompe. De algo que es malo por sí mismo, aunque nuestra cazadora todavía no lo sepa.
 Decía en la zona libre de spoilers que suceded algo, ¿sí? El hecho de que Christian vuelva a la Ciudad, dejando a Lena sola con la niña diabólica y el resto de la familia fue, a mi juicio, un soplo de aire fresco. Eso no significa que despreciara sus apariciones. Dubois es un orador nato, un desgraciado que consigue que te creas todo lo que se sale de esa boquita que se gasta; y es precisamente por eso que, gracias a su desaparición, pude apreciar matices que la primera vez que leí la novela me pasaron desapercibidos.
 La partida de Christian comporta que Lena deba aprender a vivir sola, sin nadie en quien apoyarse realmente, más allá de la presencia conciliadora de Gareth. Así, la aparición de Jerome, ese chico que parece un simple humano, le hace los días más… amenos.
 ¿Qué queréis que os diga? Yo adoré a ese chico. Quiero decir, se ve a la legua que no es una persona normal, un humano con tendencias suicidas que se acerca a alguien potencialmente peligroso. No. Ocultaba algo. Turbio, por supuesto. ¡Y vaya susto! Nada más y nada menos que un guardián. Lena tiene una lista de contactos envidiable, ¿eh?
 Hablando de guardianes, no sé qué pensar de Reidar. Todo ese rollo del arrepentimiento me huele a mentira. Pero no quiero centrarme en aspectos relativamente banales – para eso tenemos los comentarios, ¿no? Para desmenuzar el libro trocito a trocito –. Quiero hablar con detalle de la proposición (indecente) de Hernan. No es que yo quiera darle lecciones de moral a nadie pero, vamos a ver, una persona que deja claro su desprecio por todo aquel que no sea un gran predador… No hay que tener muchas luces para saber que eso iba a acabar mal.
 Pese a todo, atesoré cada momento que compartieron. No buscaba romanticismo, compasión o dudas. Sencillamente, me gustó ver como dos personas tan diferentes podían colaborar por una causa ajena a ambos y, pese a todo, compartida.
 El mayor problema, a la vez que lo más fascinante del libro, es Christian Dubois. Un gran predador con una personalidad arrolladora y una capacidad impresionante para agenciarse enemigos. No sólo tiene en su contra a la familia de Cote, sino que, además, Jerome quiere su cabeza. Y yo también, ya que estamos. No hay forma humana de justificar semejante barbarie. Analicemos detenidamente su modus operandi. Aparece en un momento delicado para Lena y, prácticamente por amor al arte, decide ayudarla. No satisfecho con eso, se acerca lo suficiente a ella como para que la muy idiota se enamore y, curiosamente, no pueden tocarse sin que el contacto les queme. ¿Casualidad? Claro que no. Todo tenía una maldita explicación, una razón de ser que pesa tanto, ¡tanto!, que no tiene perdón.
 Me fascina el prólogo de este segundo tomo, de hecho me resulta arrollador; sin embargo, me gusta aún más cómo acaba la novela. Esas pocas palabras que, sin embargo, significan mucho más de lo que podemos llegar a pensar. Ya no es tanto el hecho de que Liam perteneciera al Ente, o que Jerome quiera matarla para acabar con el problema de una vez por todas. No importa que Elora sea un monstruo oportunista y Hernan un maldito loco. No importa, porque algo mucho mayor, algo inmenso, lo eclipsa.
 El amor, que no es más que una asquerosa mentira, una utopía que confecciona nuestra pequeña cazadora, basándose en conceptos tan dulces como el perdón y los sentimientos. Me rio. Me rio una y mil veces, porque hasta yo me lo creía todo. Me encantaban las confesiones de nuestro gran predador, el modo cómo ella describía sus miradas, sus silencios y sus caricias. Me encantaban, porque me hacían pensar que aún había esperanza para él, para ellos. Hasta que el muro cayó.

Y el muro, por fin, cayó ante mis ojos.

No quiero decir qué es exactamente lo que esto significa, porque quiero que leáis el libro – y ya tendré la tercera reseña para decirlo una y mil veces –, pero sí quiero decir una cosa: no voy a perdonarlo. No puedo. Es un monstruo. Y merece la muerte.

 Con todo, Revelación es una segunda parte que supera, y con creces, a su predecesora. Las idas y venidas de nuestros personajes, así como las nuevas incorporaciones, hacen de este libro una delicia. Me muero por saber cuál será el apoteósico final que nos tiene preparado Anissa B. Damon.

Nota: 4,5/5

Citas

(…)
 Escuchar que alguien hace cosas malas e intentar ignorarlo, te hace igualmente responsable de sus acciones. Contemplar cómo causa daño y no mover un solo dedo por evitarlo, te convierte en un monstruo.
(…)

(…)
 Lo único que me consolaba, si se puede decir así, era el dolor que sentía al recordarlo inerte. Era mil veces más soportable echarle de menos sabiendo que él continuaba en alguna parte, a salvo de mí, que arriesgarme a ver cómo desaparecía para siempre.
(…)

(…)
-Mis amigos son mi familia. No creo que ese nombre deba referirse únicamente a lazos de sangre.
(…)

(…)
 Somos defectuosos, imperfectos y, aun así, orgullosos. Pensamos que las cosas van a ser para siempre. Que somos invencibles y que, por ello, lo que nos rodea también lo es. Y sin embargo, un buen día nos despertamos y descubrimos nuestro engaño, que el ayer duele y que el mañana ya no existe. Ya no hay un <<nosotros>>, tan solo una angustiosa y demoledora sensación de soledad que te arrastra hasta los abismos más profundos de tu ser. A lugares oscuros y deprimentes que ni siquiera sabías que existieran dentro de ti.
(…)

(…)
-No hay miedo en ellos – siguió él –, no hay vacilación. Solo la seguridad de estar en la cima del mundo, de controlar su existencia sin temor a nada, ni de nadie. Celosos protectores y dueños de su territorio. Privilegiados, sin defectos que los marquen. Grandes Predadores, Lena, la cumbre de la cadena alimenticia de este mundo.
(…)

(…)
-¿CREES QUE SOY ASÍ? ¿DE VERDAD PIENSAS QUE HE PRONUNCIADO ANTES LAS PALABRAS QUE TE HE DEDICADO A TI TODO ESTE TIEMPO? ¡Parezco un necio porque cuando hablo de lo que siento por ti, soy incapaz de pensar! ¡Las palabras vienen a mis labios de algún lugar que no puedo reconocer! ¡SOY UN GRAN PREDADOR, LENA! ¡LA ÚLTIMA CRIATURA DE LA QUE EL MUNDO ESPERARÍA OÍR ALGO SEMEJANTE, PERO POR TI, LENA, POR TI ME HUMILLO Y MUCHO MÁS! – Me miró de forma intensa y dolorida –. Si tontas palabras de amor es todo cuanto puedo darte – su voz sonaba turbada –, entonces toma de mí tantas como desees. Tómalas y déjame besarte.
(…)

(…)
-Yo soy tú, de tal manera que sin ti no existo y ansío con demasiado fervor que tú seas yo, a pesar de todo lo malo que eso conlleva – su voz era la más sincera que le había escuchado en meses –. Así será por toda la eternidad si tú quieres.
(…)

(…)
 Le amaba, juro por encima de cualquier cosa en este mundo que yo lo amaba, que cada miserable milímetro de mi corazón le pertenecía, pero a veces el amor no es suficiente.

(…)

18/3/17

Book-tag #22: Book-tag de las preguntas


BOOK-TAG DE LAS PREGUNTAS

¡Hola, hola, hola!

 Hace unos días – puede que la semana pasada –, me pasé por el blog Tiempo de leer, de Esther. Estoy segura de que muchas de vosotras, muchos de vosotros, ya la conocéis. El caso es que hizo este book-tag – del cual no había nombre, así que yo lo he bautizado así – y dijo que los 11 primeros comentarios se corresponderían con los blogs nominados. Podéis imaginaros por qué os digo esto, ¿no? Desde aquí, quiero recomendaros que os paséis por su precioso espacio si no lo conocéis, vale muchísimo la pena.
 Y ahora… ¡Vamos con las preguntas!




1 – ¿Lees otros géneros que no te gustan? ¿Cuáles?

 No. Ya sabéis que no soy nada fan de la novela policíaca. Y, si no me gusta, ¿para qué voy a perder el tiempo con ella? No hay que forzarse a leer algo que no gusta.

2 - ¿Has leído biografías sólo para inspirarte en tu vida o para generar un cambio?

 Sinceramente, no. Por favor, ¿quién hace esto? Quiero decir, es muy respetable, claro que sí, pero me da a mí que todo el mundo tiene la personalidad suficiente como para no necesitar coger una biografía y rehacer su vida.
 Si leyera biografías – que no es el caso, la verdad –, lo haría o bien para algún trabajo que tuviera que presentar o por algún motivo similar. Vamos, que así por amor al arte… no creo que me veáis leyendo una.

3 – ¿Qué tomas o comes mientras lees?

 Soy tan arriesgada, tanto, que sólo bebo agua o café mientras leo, y con ésta última bebida tengo una historia súper traumática. Veréis, estaba yo leyendo felizmente – creo recordar que un libro de la saga Vanir de Lena Valenti –, con una taza de café con leche humeante a mi lado. El caso es que la cogí para dar un sorbito mientras leía y… ¡DESASTRE! Se me derramó todo el maldito café encima del Kindle. Sí, tal cual lo leéis. Yo siempre tengo que liarla a lo grande. El pobre Kindle rebosaba café, yo estaba al borde de un ataque de algo malo con la taza en las manos – menos mal que no se estampó contra la pantalla, sino a ver cómo le explico yo a mi señora madre que soy más tonta de lo que parezco –, mirando la apoteosis. Sobra decir cómo se quedó la mesa. Pues nada, me veis a mí sacando servilletas como si no hubiera un mañana, intentando apañar el problema. Por supuesto, todo fue en vano. Encima ese maldito día llegaba bastante tarde a casa y no había forma de limpiar el estropicio hasta entonces.
 Tranquilas, tranquilos, la historia acaba bien. El Kindle sobrevivió y ahora somos felices. Él se mantiene lejos de los cafés y yo procuro demostrar que sí fue a parvulitos y que soy capaz de sujetar algo sin tirarlo.
 Moraleja: ser torpe no es bien.

4 –  ¿Cuál es tu estación favorita para una buena lectura?

 Ninguna en particular. Cualquier momento es bueno para leer un buen libro. A nivel práctico supongo que la respuesta correcta es el verano. Al fin y al cabo los días son más largos y las obligaciones más escasas. Esto en mi caso no sirve de precedente. El verano pasado leí tan poco que a duras penas recuerdo dos o tres títulos.
 Como momento idílico para leer… ¿Quién no piensa en mantas, velitas, días lluviosos y café? Sí, sí, tengo una idea muy romántica de la literatura, perdonadme.

5 –  ¿Qué te hace abandonar un libro?

 El hecho de que los personajes no evolucionen, principalmente. Es un tema ya recurrente en el blog, ¿verdad? Siempre protesto por lo mismo, pero es que es cierto. Quiero decir, ¿qué me puede aportar un libro en el que la protagonista o el protagonista no aprendan nada, que sigan siendo exactamente iguales? Nada, no aporta nada de nada.
 Otro motivo por el que abandono los libros es por algo bastante esencial: que me resulte aburrido o que peque de cosas que no tolero – como el machismo, por ejemplo.

6 –  ¿Lees eBooks? ¿Cómo es la experiencia?

 Como podéis deducir por mi respuesta a la pregunta 3, sí, leo en eBook. De hecho, creo que leo más en ese formato que en papel. Veréis, yo me sumo al carro de todas las personas que se pasan la maldita vida en el transporte público. No es por ser repelente, pero las conversaciones de las personas que van conmigo en el autobús no me interesan lo más mínimo. Así que aprovecho esos ratitos – aunque a veces sean muy cortos –, para leer.

7 –  ¿Te gustan los cómics? ¿Podrías recomendar alguno?

 Antes leía muchos, ahora es raro que me veáis con uno entre las manos. De hecho, también  tengo una historia un poco peculiar con una tienda de cómics, pero esa me la guardo.
 Pasando a la pregunta – que para eso estoy aquí –, en mi época de ser una fanática del manga disfruté muchísimo One Piece. Estoy segurísima de que muchas de vosotras y vosotros ya sabéis de qué va la historia pero, por si hay alguien que no tiene ni idea, sólo diré que va de unos piratas un tanto… especiales.

8 –  ¿Puedes recomendar un libro para una chica romántica, o un chico romántico?

 ¿Si puedo? ¡Claro que sí! ¡LA SAGA VANIR! ¡VAMOS, NO SÉ A QUÉ DEMONIOS ESTÁIS ESPERANDO!

9 –  ¿Puedes recomendar un libro para Lara Croft o para una chica aventurera?

Hum. Me lo he quedado pensando un rato – uno largo, para qué mentir –  y creo que me quedaría con El secreto de Lucía Morke, de Inés Macpherson. Es un libro que leí hace ya bastantes años, pero que disfruté muchísimo. El estilo de la autora es bastante crudo y recuerdo que, durante algunos pasajes, la piel se me puso de gallina.
 Sin desvelar nada, en el libro seguiremos la historia de Lucía, una chica que, aunque no lo sepa, está a punto de meterse en un lío muy gordo. Uno que la dejará al borde de la muerte, porque… ¿De quién puede fiarse ella, realmente?


Y eso ha sido todo por hoy. Ahora os toca a vosotras y a vosotros.

¿Tenéis vosotras y vosotros alguna estación favorita para leer? ¿Qué libro romántico me recomendáis? ¿Y de aventuras? ¿Tenéis alguna historia terrible con vuestro eBook? ¿También os pasáis la vida en el transporte público?

¡Contadme, contadme, contadme!

¡Un besazo muy pero que muy grande!

11/3/17

RESEÑA #79: SOMBRA


RESEÑA #79: SOMBRA

¡Hola, hola, hola!

 ¿Cómo ha ido la semana? ¿Muy movida? La mía la verdad es que ha sido rara, en general. Pero bueno, ya estoy aquí para traeros la entrada de la semana. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que con una reseña de una novela que llevaba tanto tiempo queriendo leer?

 ¡Dentro reseña!

Ficha técnica



Título: Sombra
Autora: Elena P. Melodia
Editorial: Roca Editorial
Número de páginas: 350
ISBN: 9788499182780
Precio: 17,00€

Sinopsis

 Sola, aterrorizada, perseguida por los Master y en el centro de unos misteriosos asesinatos sin respuesta es como dejamos a Alma en Oscuridad. Ahora, alguno de aquellos interrogantes se empezarán a resolver. Sin embargo, por el momento Alma se siente cada vez más aislada. El instituto, sin Morgan, le parece un edificio vacío. Nada de lo que sucede a su alrededor le produce alegría, ni siquiera la recuperación de su amiga Seline, y siguen sus preguntas existenciales.
 Poco a poco, Alma descubrirá que las respuestas están en su verdadero origen y lo verá al reconocerse en una fotografía expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo. Es ella misma, ahí está, con los ojos fijos ante la cámara. Aunque en realidad, la chica retratada es la hija del fotógrafo, quien murió tres días antes del accidente de Alma, aquel accidente del que salió ilesa, pero que le cambió la vida…

Reseñas de libros anteriores


Mi opinión

 Hacía tanto tiempo que quería leer esta segunda parte, que ni siquiera soy capaz de recordarlo. De hecho, todavía tengo presente aquel sentimiento de expectación que me embargaba al pensar que algún día por fin caería en mis manos. Supongo que eso es lo bueno de tener paciencia, ¿no? Que al final las cosas que tienen que pasar, simplemente acaban pasando.
 El caso es que me topé de pura casualidad con esta segunda parte. Estaba paseando por la biblioteca (sí, se puede hacer eso) cuando reconocí la primera parte. Me hizo mucha gracia y, a la que me agaché para verlo mejor, me di cuenta de que el segundo libro, ¡el que llevaba tantísimo tiempo buscando!, estaba ahí, a su lado.
 Lo primero que quiero aclara es que esta segunda parte, desgraciadamente, no me ha gustado, y no me refiero a que no me ha gustado tanto como la primera; sencillamente, no me ha gustado. Me explico, el libro empieza prácticamente donde termina el anterior, con el único “inconveniente” de que hay un pequeño salto del que no se nos informa. Nuestra protagonista, Alma, acaba de ver cómo uno de los odiosos Master ha matado al hombre-ángel, el señor que regentaba la papelería en la que obtuvo su pluma. ¿Y qué hace ella? Pues correr y rezar porque nadie la relacione con semejante atrocidad.
 Si soy totalmente sincera, el libro empieza bien. Muy bien, de hecho. Sigue existiendo esa atmósfera asfixiante, gris, opresiva… que lo convierte todo en un vacío tan grande como la propia Ciudad. Os he comentado alguna vez lo importante que es lograr que el paisaje, los escenarios, sea, en cierto modo, un personaje más de la historia. Pues bien, Elena P. Melodia lo logra. No es un prosa sentimentalista, ni siquiera romántica, la suya. No. Esta señora escribe de una forma tan cruda, tan decadente, que no te puedes desembarazar de la sensación de incertidumbre y desamparo. Cada palabra es un grito al desapego, a la banalización de lo más bonito. Y es que no hay nada que logre que nuestra Alma se ablande.
 Comenté hace tiempo lo mucho que me había gustado la protagonista. Y me reafirmo. Alma es una persona brutalmente independiente y consecuente con sus pensamientos. No es una chica que necesite que le digan qué hacer y cuándo. Es intrépida, incluso temeraria, pero muy certera con sus premoniciones. Y con ello no hablo sólo de los relatos de su cuaderno – algo francamente tétrico, si me permitís mi opinión –, sino también del modo cómo ella se anticipa a los pasos del resto, cómo logra ver sin ver. La chica es, además, valiente a dolor. No importa cuántas veces la suerte le dé un bofetón en la cara, cuántas veces caiga la desgracia sobre ella… se levanta y lucha con uñas y dientes. Como tiene que ser.
 El caso es que Alma sigue con su vida de siempre. Con Morgan desaparecido, Agatha entre rejas y el juicio inminente de Naomi y Tito, la pobre no tiene tiempo de hacer nada más que intentar mantenerse al día de las últimas noticias sobre el homicidio del hombre-ángel, asunto que concierne al teniente Sarl, ese pobre hombre que, azares del destino, cada vez pasa más tiempo con Jenna.
 Antes  de pasar a comentar con más detalle el libro, quiero hacer dos menciones especiales. La primera de ellas es para Adam, personaje que en el primer libro no contaba, precisamente, con mi simpatía. Aunque creáis que estoy loca de remate, me retracto. Ese chico es, para mí – al menos ahora mismo –, uno de los mejores personajes de la trilogía. Alguien que merece una segunda oportunidad… alguien que, como no vea de una vez a lo que se enfrenta, va a acabar muy pero muy mal.
 La segunda mención será para lo que de verdad abre este segundo tomo, el suceso que hace que nuestra protagonista se dé cuenta de lo mal que va todo. Una foto en una exposición, hecha por Markos, un importante fotógrafo. Una estúpida foto, diréis. Tal vez, pero, ¿quién no se asustaría si viera su maldita imagen en una foto que no es suya?

 Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

 Estoy decepcionada, aunque no tenga tantos motivos como, en cierto modo, debería. Quiero decir, sabía que el libro contaba con toques fantásticos y, en parte, era gracias a éstos que la novela me tenía tan enganchada. Mi opinión no cambió hasta que, pasado más de la mitad del libro, sucedió ese algo que da un giro de 180º a toda la vida de Alma.
 Después de este pequeño avance, sigamos dónde lo hemos dejado. Alma descubre que es idéntica a la chica que posa en la foto. Tras investigar, descubre que la chica se llama Larissa. ¿Y qué hay de ella? Nada. Se suicidó con sus amigas tres días antes del accidente de Alma. ¿Casualidad? Por supuesto que no.
 Como no puede ser de otro modo, nuestra protagonista decide ir a ver al fotógrafo. Y aquí llega mi primer momento de “levanta la ceja”. ¿Cómo es posible que todo sea tan idílico para el hombre? Quiero decir, delante de sus ojos aparece la viva imagen de su hija muerta y él cede a contarle todo lo que pasó y, ¡ojo!, sólo pide a Alma una foto. ¡Una maldita foto y adiós! ¡Venga ya!
 Tal vez no entendáis mi enfado con la novela. Es normal, ni siquiera yo acabo de aclararme. Supongo que las expectativas me han jugado una muy mala pasada. Eso o que últimamente estoy un poco más escéptica de lo recomendable. El caso es que, si tuviera que definir el libro con una sola palabra, escogería irreal. Tengo la sensación de que la idea de partida es buena, muy buena, pero la autora quiere ir por un camino que, sintiéndolo mucho, hace que el libro pierda credibilidad, que caiga en tópicos absurdos. Que le lluevan etiquetas que una historia como la de Alma no merecen. Porque no hace falta un nuevo mundo para que esta trilogía sea maravillosa. No hace falta un nombre que a mí me suena a película de Disney Channel. Sólo hacía falta seguir por el buen camino.
 Rompo una lanza a favor de la historia y es que el asunto de Agatha, junto con la terrorífica casa en la que vivía con su tía – esa a la que prácticamente dejó congelada en la cama –, me pareció de diez. Es, sin duda, el colmo de lo truculento. La chica, sin duda, necesita ayuda y, pese a todo, tiene momentos de lucidez en los que colabora con Alma. Porque, claro, sabe mucho más de lo que dice. Lo mismo para Adam. Jamás pensé que alguien como él fuera a parecerme maravilloso y, sin embargo, aquí me tenéis, diciendo que él es cien veces mejor que Morgan.
 Morgan. Podríamos considerarlo un sinónimo de mal gusto de la palabra perfección. Él lo sabe todo, es casi omnipresente. Pero para mí no es más que un ente cubierto de una película que nada tiene que ver con la realidad. Perdonadme, pero él no quiere a Alma. No como sí lo hace Adam. Supongo que el listón estaba demasiado alto en la primera novela pero, ojo, el chico se lapida a sí mismo. Pasa a ser altivo, incluso peligroso para sí mismo. Una persona que siente un apego tan fuerte por una causa no es buena compañía. Mucho menos una persona que prácticamente se mea sobre otra como si fuera un perro, para marcar el territorio.
 Supongo que es hora de hablar de qué es lo que comentaba hace un rato. El escenario, decía, ¿sí? Pues aquí llega su antagonista. My land. El Leviatán. Los No-Nacidos. Un porrón de conceptos que, sintiéndolo mucho, no casan con lo que ya estaba establecido. Si Elena P. Melodia quería una historia entre dos mundos perfecto, pero no así. Maldita sea, yo adoraba esta historia y, ahora… creo que está corrompida por algo que no pega con lo que había.
 Iré por partes, porque no quiero dejarme nada. La única opción que a mí me parece válida o, al menos, salvable, es la del Leviatán. Me gusta que se use ese nombre, esa mitología encarnando algo tan diabólico como el propio Mal. Sin embargo, cuando eso se edulcora hablando de padres malignos, de dominios acuáticos, dragones marinos y No-Nacidos… me pierdo y me enfado muchísimo. El Leviatán tenía que ser algo simbólico, algo que no existe, algo que sencillamente simboliza. Por el amor de Dios, de la virgen y de todo lo que queráis, ¿a qué persona se le ocurre semejante idiotez? Y sí, he dicho idiotez, porque algo tan surrealista, tan edulcorado, no merece que cierre la boca.
 Si la vuelta de Morgan ya me resultó francamente insoportable, no os podéis imaginar el cabreo que me cogió cuando el señor decidió explicar a nuestra querida Alma qué era un No-Nacido. Pues otra idiotez, por supuesto, porque de eso el libro va bien servido desde la página 300 más o menos.
 Lo peor de todo es que estoy tan enfadada como decepcionada. ¿Nunca habéis oído eso de “prefiero que me grites, no soporto tu silencio”? Para mí esta lectura ha sido precisamente eso. Ha sido como si, en cierto modo, la voz de la autora se acallara, dando paso a un final que no venía para nada a cuento, que no ha hecho más que destrozar una historia que era buena. Porque lo era, ¡maldita sea, lo era de verdad!
 Más de lo mismo para las cosas que se quedan en el tintero. El rencor de Evan, el dibujo de Lina, Roth… toda una serie de “afortunados olvidos” que sólo logran que yo me envare más si cabe. Y, hablando de cosas que se olvidan. Los espejos. Me pareció un acierto cuando lo leí. Sí, hablo del hecho de que Alma viera a Larissa en el espejo y se muriera de miedo. ¿Y en qué lo convierte Elena P. Melodia? En un caso aislado, en un burdo intento de enfocar la historia al lado paranormal; y digo burdo no porque me parezca mal – era lo correcto –, sino porque ella misma, sin ningún tipo de remedio, condena una historia de diez a una decepción mayúscula.
 El final ni siquiera es un final, es sólo una excusa para proyectar a Alma hacia ese lugar del que se nos cuenta más bien poco, aunque lo suficiente como para que yo ya no quiera saber nada más.
 Consideraré esta novela como el final, aunque no lo sea. De todas formas, para mí ya carece de sentido seguir con ella.

Con todo, Sombra es una segunda parte que baila entre la esencia del libro anterior y algo demasiado distorsionado. Con personajes que siguen llegando y escenarios grises, Elena P. Melodia nos presenta una segunda parte que, pese a sus puntos fuertes, a mí me ha dejado con un sabor demasiado agridulce.

Nota: 2/5

Citas

(…)
 A todos los que hacéis de la razón un credo, que racionáis los sentimientos en porciones de supervivencia y que pensáis que seguís un camino prefijado, a los que sostenéis que conocer el futuro condiciona las decisiones del presente y que olvidar el pasado nos hace libres, quiero contaros cómo prosigue mi historia. Deseo mostraros cómo el destino, indiferente ante cualquier ilusión, conduce nuestra vida en la dirección que él determina. Y cómo nosotros, almas rebeldes que intentan escabullirse de su red, no podemos hacer otra cosa que intentar cambiar su trayectoria. El día llegará, inexorable, en que nos demos cuenta de que el camino está marcado y de que no podemos hacer otra cosa más que seguirlo. Pero para mí, por ahora, ese momento aún no ha llegado. Yo soy un alma rebelde.
(…)

(…)
 ¿Cuánta fuerza tiene una mirada, aunque esté vacía?
(…)

(…)
 Un filósofo cuyo nombre no recuerdo escribió un día que cada uno de nosotros puede decidir si quiere vivir o limitarse a mirar la vida. Yo me pregunto si es posible ver la propia vida; quizá no, tal vez el mero hecho de observarla bloquea la propia acción de vivir.
(…)

(…)
 Inmovilidad equivale a muerte.
(…)

(…)
 Es curioso lo que ayuda participar de los problemas de lo demás para relativizar los propios.
(…)

(…)
 Cada uno de nosotros tiene una superficie, que con demasiada frecuencia refleja con una precisión exagerada lo que los demás quieren ver, y un fondo por el que se mueven y en el que se encajan los verdaderos sentimientos, esos que no nos atrevemos a confesar.
(…)

(…)
No sé por qué el regreso siempre parece más breve que la ida.
(…)

(…)
 La venganza es así: te la imaginas, te imaginas su sabor, pero luego, cuando llega el momento, no te deja en la boca más que un gusto amargo. Y entonces toda la rabia, el odio que has gestado se vuelve contra ti, te envuelve y desaparece en tu interior, manteniendo viva una pequeña semilla maléfica, preparada para germinar con nuevas fuerzas a la primera ocasión.
(…)



4/3/17

Wrap Up (Febrero 2017)


WRAP UP
Febrero (2017)


¡Hola, hola, hola!

 Entramos en marzo, con todo lo que esto implica. Decidme, ¿habéis acabado ya los exámenes? ¿Por fin un merecido descanso? Yo estoy en plena oleada de parciales, así que os podéis imaginar mi alegría al encontrar un momento de descanso para dejarme caer por este maravilloso mundillo.

 Como cada mes – esperemos que sea capaz de cumplirlo a lo largo de todo el año. Pequeño auto-reto, sí, sí –, os traigo el resumen de lecturas. No han sido muchas pero, ojo, han sido bastante buenas. ¡Vamos a ello!



(MI ELECCIÓN 3) ALGUIEN COMO YO, Elísabet Benavent

Nota: 3/5

(Sin reseña para el blog)


 Sí, después de tanto tiempo me animé con el final de trilogía. Lo sé, lo sé. He pecado. Dije que no iba a leer nada dentro del género romántico en un tiempo y, miradme, aquí me tenéis, hablándoos de un libro que, otra cosa no, pero romántico es un rato. Pero bueno, la vida es caos, ¿no?
 Como veis, para esta trilogía no hay reseñas en el blog. Esto se debe a que se trata de libros que leí con una amiga y compañera nuestra, Diana, del blog SilentStorm (id allí corriendo a exigirle que vuelva a publicar de mi parte, ¡a ver si entre todas y todos lo conseguimos!). El caso es que dijimos que haríamos una reseña de la trilogía al completo y yo aún no lo he hecho – básicamente porque he terminado ahora los libros. Lo sé, lo sé, soy un verdadero desastre.
 Pasando al libro – que para eso estoy aquí, ¿no? –, os diré que no es tan terrible como pensaba. Veréis, sé que los finales de este tipo de historias suelen ser prácticamente calcados. Teniendo en cuenta la premisa de la historia – los tríos – y viendo la evolución de las dos primeras novelas, realmente ya sabía más o menos cómo iba a quedar todo. Y no me equivoqué.
 Antes de nada, quiero aclara que a mí el libro me ha gustado. Cuando lo leí estaba un poco de bajón y lo cierto es que me reí mucho. Elísabet Benavent escribe muy bien o, como poco, tiene el don de mantener a la persona que lee su libro con ganas de enterarse de más cosas. Además, esta mujer no hace a protagonistas débiles que necesitan ser salvadas. Todo lo contrario.
 He comentado algunas veces – puede que incluso demasiadas – que yo soy más basta que un arao. Sí, sí, tal cual. Soy de esas que cuando se juntan con sus amigas sueltan perlas por la boca de esas que te quedas pensando “madre del amor hermoso, vaya cortes de locas”. Pero, eh, en el fondo eso es lo guay, ¿no? ¿Y a qué viene esto ahora, Carme?, os estaréis preguntando. Bueno, pues tiene razón de ser (no chocheo tanto todavía, ¡jo!). Lo digo porque tanto Alba, la protagonista, como su hermana y sus amigas son de estas personas que hacen que se te salten las lágrimas de la risa con sus idas y venidas. Un grupo de los que molan, sin duda.
 Después de este rollazo casi soporífero – por Dios, no se os ocurra decirme que os habéis dormido leyéndome o me mináis la autoestima –, sólo me queda decir dos cosas. La primera es que, para ser un final típico, no está mal. El libro tiene momentos mejores y momentos que decaen un poco, pero no hay nada que haga que, al menos yo, quiera sacarme los ojos. Lo segundo es que, a mi juicio, la autora ha sido un poco injusta en lo que a Nico se refiere. Si me seguís en GoodReads sabréis, por la review del primer libro, que era mi personaje favorito de ambos. ¡Y lo sigue siendo!
 Con todo, yo os recomiendo encarecidamente que leáis, al menos, el primer libro de la trilogía. Tendréis risas aseguradas, palabrita.


(ÉXODO 1) ÉXODO, Anissa B. Damon

Nota: 4/5



 Hace nada subí la reseña del libro, así que poco más que decir. Os animo, una vez más, a que leáis la novela, porque vale la pena. Aunque no es una novela que innove todo lo que tal vez podría o querría más de una y de uno, cuenta con toda una serie de elementos más que maravillosos. El elenco de personajes está muy acertado, con sus claroscuros; así como el paisaje, gris y melancólico, que aporta un aire a la vez romántico y decadente a la trama.
Una vez más, me remito a los hechos. Yo leí este libro hace bastantes años y me sigue gustando. Eso tiene que significar algo, ¿no?


Y esto es todo por hoy, pero no os vayáis aún, que ahora viene la parte más divertida. ¡Os toca contarme a vosotras y vosotros!
¿Qué tal ha sido vuestro mes de febrero? ¿Muchas lecturas interesantes? ¿Alguna que queráis destacar? ¿Alguna que tenga que leer sí sí o sí? ¿Ha caído una decepción?
¡Contadme, contadme, contadme!

¡Un besazo muy pero que muy grande!