25/2/17

RESEÑA #78: FANGIRL


RESEÑA #78: FANGIRL

¡Hola, hola, hola!
 ¿Qué tal todo? ¿Una semana de las buenas? Ya tocaba, ¿eh? Bueno, quiero avisaros de que esto es una entrada programada. Para cuando esto se suba, yo estaré por ahí haciendo un poco el cabra. Sí, este fin de semana toca fiesta a tope. Venga, no me juzguéis… un descansito no hace daño a nadie.
 Intentaré pasarme por vuestros blogs el domingo – no lo prometo, porque a lo mejor no me puedo levantar de la cama, pero sí puedo prometeros que lo intentaré –. Y ahora… 
 ¡Dentro reseña!

Ficha técnica

 
Título: Fangirl
Autora: Rainbow Rowell
Editorial: Alfaguara
Número de páginas: 512
ISBN: 9788420416601
Precio: 16,95€

Sinopsis

 Cath y Wren son gemelas idénticas, y hasta hace poco lo hacían absolutamente todo juntas. Ahora están a la universidad. Wren le ha dejado claro que no piensa compartir habitación con ella. Para Wren es una oportunidad única de empezar de cero y conocer gente. Para Cath no es tan fácil. Es terriblemente tímida. Su único mundo es ser fan de Simon Snow, donde ella se siente a gusto, donde siempre sabe exactamente qué decir y donde puede escribir un romance mucho más intenso que cualquier cosa que haya experimentado en la vida real. Sin Wren, Cath se siente completamente sola, fuera de su zona de confort. Tiene una compañera de cuarto antipática, siempre acompañada de su atractivo novio, un profesor de escritura que piensa que el fan fiction es el fin del mundo civilizado, un guapo compañero de clase, que sólo quiere hablar de palabras# Y además no puede dejar de preocuparse por su padre, que es amoroso y frágil y nunca ha estado realmente solo. Ahora Cath tiene que decidir si está dispuesta a abrir su corazón a los nuevos amigos y a las nuevas experiencias, y se está dando cuenta de que hay mucho más que aprender sobre el amor de lo que nunca creyó posible.

Mi opinión

 Cath es una gran seguidora de la serie de libros Simon Snow. Tanto es así que está escribiendo su propio fanfiction y… ¡es famosísimo! Montones de personas esperan cada día a poder leer la nueva publicación de nuestra protagonista, esos escritos en los que el romance se desarrolla entre Simon y Baz. Su vida se basa en escribir y seguir escribiendo sobre personajes ya creados, modificando comportamientos, romances, situaciones… Esto, sumado a su estrecha relación con su hermana gemela, Wren, y la alocada mente de su padre es todo lo que Cath necesita.
 Como ya sabemos, la vida da miles de vueltas y la llegada de la universidad se convierte en un punto de inflexión para las gemelas. Wren no quiere compartir habitación con Cath. Quiere vivir la experiencia universitaria desde cero. Conocer gente nueva, experimentar, crear nuevos recuerdos en los que no aparezcan ni Simon ni Baz. Pero para Cath todo eso no son más que tonterías. Ella quiere que todo sea como siempre. No quiere ir de fiesta, no quiere emborracharse. Sólo quiere dar vida a sus personajes del alma.
 Alojada en una residencia diferente a la de su hermana, conoce a Reagan, su compañera de habitación. A primera vista parece una chica dura, de esas que sólo quieren salir y volver para dormir, con un carácter inaccesible y una personalidad de hierro. Conocerá, además, al chico que siempre está con ella, Levi. Todo sonrisas, todo amabilidad. Un perfecto caballero cuya mayor ambición es regentar un rancho. Ninguno de los dos le interesa a Cath. Puede que su única motivación sea, a fin de cuentas, asistir a la clase de Escritura creativa, pero… ¿será realmente suficiente?
 Rainbow Rowell, la autora que todo el mundo adora. La autora sobre la que sólo había leído un libro y me quedé más bien tirando a indiferente. Retiro todo lo dicho. Es grande, esta mujer. Con una historia que a primera vista es poca cosa, logra arrancar sonrisas. Pero no cualquier tipo de sonrisas, no. Esa sonrisa que nace por la dulzura que inspira algo que es bonito, algo que es tierno que, sencillamente, nace. Una sonrisa que se queda hasta el final, transformándose a veces en una carcajada, a veces en un mohín triste. Una sonrisa que vale la pena. Como la historia. Como Cath. Como Reagan. Como Levi. Como Simon. Y como Baz.
 La primera clase de Escritura creativa le vale para conocer a Nick, un chico con el que empieza a escribir,  a medias, una historia las noches de los martes y jueves. Sin embargo, algo que deja a Cath sin palabras es la nueva personalidad de Wren: sólo quiere pasarlo bien, dejar de lado todo lo demás. Considera a su hermana una aburrida, una friki que sólo se preocupa de escribir sobre Simon y sobre Baz. Y tal vez sea cierto, pero Cath sabe que, en el fondo, su hermana sólo ha perdido el norte.
 La relación con Reagan se va volviendo sólida poco a poco. Nuestra protagonista descubre que no es tan mala como parece. Pero no sólo eso. Levi, ese chico que siempre sonríe, que siempre se toma las cosas con humor… es bastante mono.
 Una noche, cuando Cath decide ayudar a Levi a estudiar leyendo en voz alta el libro Rebeldes, sucede algo que cambiará por completo la vida de nuestra protagonista. Porque tal vez sus historias sobre Simon y Baz sean importantes, pero… ¿qué hay de todo lo que está pasando en la vida real?

 Y ahora… Bienvenid@s a la Zona Spoiler

 Me gustaría decir que el romance entre Levi y Cath es pasional y desgarrador, pero estaría mintiendo. No es un romance basado en el deseo, ni siquiera en la mera atracción. Es un amor que se va consolidando muy poco a poco, con pequeños pasos por parte de ambos. Una historia en la que se ve la inseguridad de Cath, el miedo a las primeras veces… un amor en el que, como siempre, hay malentendidos y reconciliaciones; y es que, cuando esa noche Cath besa a Levi o Levi besa a Cath, todo se pone patas arriba.
 Para ella ha sido más que un simple beso pero, ¿y para él? Sólo hay una forma de comprobarlo así que, armándose de valor, asiste, junto con Reagan, a la fiesta que Levi organiza en su casa – no una de esas en las que todo el mundo se vuelve loco y bebe hasta vomitar la primera papilla. Una fiesta normal y corriente, a la que cualquiera de vosotras y vosotros podríais asistir un sábado por la noche –. Lo que Cath no espera es encontrarse a Levi besando a otra chica.
 Me gustó muchísimo que Cath no montara un espectáculo de esos que hacen que nos llevemos las manos a la cabeza y digamos “oh, por favor, ¡para de humillarte!”. El hecho de que sencillamente se fuera a su habitación de la residencia y pusiera tierra de por medio me pareció muy sensato, muy maduro dentro de la inmadurez de no querer hacer frente al problema. Una locura, pero una locura que yo sería capaz de hacer también y, no mintáis, seguro que alguna de vosotras, alguno de vosotros, también.
Algo que me dejó descolocada y que no me esperaba para nada, eran los problemas del padre de Cath y Wren. Ese hombre tan alegre, siempre ufano… perdiendo la cabeza por completo. Un adicto al trabajo que a veces necesita descansar, volver a centrarse. Fue tierno ver como Cath dejaba todo lo que estaba haciendo, en ese delicado momento en el que su hermana había dejado de ser la Wren que ella conocía, cuando Nick empezó a dejar claro que sus intenciones no eran nobles… cuando sólo tenía a Reagan. Y a Levi. Levi.
 Llegados a este punto quiero confesar algo: me quedé totalmente atontada cuando Levi dejó todo lo que estaba haciendo para poder ayudar a Cath a llegar hasta su padre. Había pasado muchísimo tiempo desde que había hablado por última vez con ella. ¡Por Dios, él ni siquiera sabía que lo había visto besar a otra chica! Aun arriesgándome a que me tiréis piedras por lo que diré (escribiré) a continuación, me maravilló más aún si cabe el hecho de que no montaran una escena en el hospital cuando ella le echó en cara su comportamiento. Fue cobarde por parte de Levi decir que sólo habían sido dos besos – el de Cath y el de la chica de la fiesta –, pero fue muy noble que se fuera cuando ella se lo pidió. Porque a veces nos dejamos llevar por la emoción del momento y es precisamente en esos momentos cuando hay que saber decir “para”.
 Creo que estuve  punto de soltar un grito de emoción cuando por fin Levi habló con ella y le explicó que no era más que un cobarde que sólo quería una segunda oportunidad. Lo había sido. Y lo reconoció. Bravo, Levi, bravo.
 Poco a poco, las piezas del gran rompecabezas de la vida de Cath empiezan  a encajar. Ya no sólo es amiga de su compañera de piso y tiene un novio maravilloso, sino que su padre empieza a recuperarse y su hermana… Wren es una pieza clave en el libro. Un personaje que no llegué a detestar porque, en parte, la comprendo. Vivir dentro de una rutina es horrible. A veces hay que saltarse las normas, llevarse un susto, para saber qué es lo que quieres. Y, ojo, no digo, ni mucho menos, que me parezca bien lo que hizo. No me lo parece. Pero me gustó que, tras ese pequeño momento de debilidad volviera a ser la de siempre. Que todo volviera a la normalidad. Maravilloso.
 No diré nada más. Sólo que lo leáis, porque vale la pena; porque es un libro espectacular. Porque todas las personas del mundo llevamos a una Cath dentro. Y a una Wren. Y a una Reagan. Y a un Levi.
 Con todo, Fangirl es un libro maravilloso, con una prosa suave, delicada, romántica incluso. Cath es un personaje que roba el corazón, que se hace querer. Una chica que, poco a poco, se encuentra a sí misma. Ojalá lo leáis, porque os estáis perdiendo un libro espectacular.

Nota: 4.75/5

Citas

(…)
 Lo escrito, escrito está. Si te pones en plan melancólico y tristón en un mensaje de texto, las palabras se quedan ahí, en tu teléfono, para recordarte lo pringada que eres.
(…)

(…)
-Las palabras son muy poderosas – dijo la señorita Possibelf, caminando despacio entre las filas de pupitres –. Y adquieren más poder cuanto más las pronuncias.
(…)

(…)
 A veces, tomas la mano de alguien solo para comprobar que sigues vivo, y que otro ser humano está allí contigo para dar fe de ello.
(…)

(…)
 Era el antídoto perfecto para los casos agudos de frustración. Poseía el grado justo de rabia, el grado justo de indignación, el grado justo de <<el mundo nunca entenderá lo increíblemente alucinante que soy>>. El grado justo de poesía.
(…)

(…)
-Repulsivo – dramatizó él –. Es comida de perro para personas. A lo mejor deberíamos haberlo enfocado así: <<¿Alberga usted el deseo secreto de comer carne para perro? ¿Se le hace la boca agua cuando huele la comida de chucho?>>.
 Cath le siguió la broma, con su mejor voz de anunciante:
-<<¿Se muere por probar la comida de perro pero teme que sus vecinos vean las latas… y se den cuenta de que no tiene mascotas?>>.
(…)

(…)
-Nada, es que… No me puedo creer que esto funcione. Esto: tú y yo. Que de verdad podamos escribir juntos. Es como… pensar juntos.
-Es bonito – asintió Cath de corazón –. Escribir es un trabajo solitario.
(…)

(…)
-Pero yo también soy escritora – prosiguió la profesora –. Sé lo poco que cuesta distraerse. Buscar distracciones. Hacer cualquier cosa, lo que sea, con tal de no enfrentarse a una página en blanco – sonrió a un chico –. A una pantalla en blanco…
(…)

(…)
-Estoy bien – le aseguró con suavidad –. De vuelta al ruedo.
-¿Y qué es el ruedo? – suspiró ella, mientras lo veía ponerse una sudadera del instituto South High –. ¿Correr? ¿Trabajar demasiado?
-Vivir – replicó el, alzando un poco la voz –. La vida es el ruedo.
(…)

(…)
-¿Por qué Santa Claus no se levantó de la cama en Navidad? – le preguntó su padre con cara de estar haciendo un chiste.
-No sé, ¿por qué?
-Porque es Norte bi-polar.
-No – dijo Cath –, porque los osos bipolares lo están deprimiendo.
-Porque la nariz de Rudolph brillaba demasiado.
-Porque las chimeneas le provocan Claus-trofobia.
-Porque – el hombre se rio – estaba pasando por muchos altibajos. En el trineo, ¿lo pillas?
(…)

(…)
-Nada. Nada. Es que… ¿acaso una no puede rendirse de vez en cuando? ¿No está bien decir <<esto me duele mucho así que voy a dejar de intentarlo>>?
-Sienta un precedente peligroso.
-¿Evitar el dolor?
-Evitar la vida.
(…)

(…)
-Roedor de mierda – gritaba Baz –. Se suponía que estabas aquí para protegernos. Eres un amuleto de buena suerte. No un puto monstruo. Pensar que te hacía pasteles y quemaba incienso… Retiro los pasteles.
(…)

(…)
-¿Qué es ese ruido? – preguntó ella.
-Cadenas.
 Levi no parecía asustado, pero guardaba un horrible silencio.
-Lo siento – se disculpó Cath –. No he prestado atención al tiempo.
-Es culpa mía – repuso él, dirigiéndole una sonrisa mínima –. No quería dejarte colgada. Piensa que, si te mato, yo me voy a sentir peor.
-Eso no sería nada caballeroso.
(…)

(…)
-¿Sabes? – dijo él –. Llevo todo el rato pensando que es como si Simon Snow hubiera vomitado aquí… pero es más bien como si alguien se hubiese comido a Simon Snow, como si alguien se hubiese ido al bufé libre de Simon Snow, y luego hubiese vomitado en esta habitación.
(…)

(…)
 Cath se rio. Debería existir una palabra para las risas que se extinguen nada más nacer. Una risa que más una exclamación de sorpresa y aprobación que otra cosa.
(…)



18/2/17

RESEÑA #77: SEDUCCIÓN


RESEÑA #77: SEDUCCIÓN

¡Hola, hola, hola!

 Y se nos va otra semana. Otra semana en la que… ¡sigo cumpliendo! (Aplausos). Sí, sí. Parece que me lo estoy tomando en serio, ¿eh? Pero bueno, no me enrollo más, que lo que os comento hoy tiene tela… y no de l buena, precisamente.

¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Mi hombre 1) Seducción
Autora: Jodi Ellen Malpas
Editorial: Editorial Planeta
Número de páginas: 576
ISBN: 9788408135708
Precio: 6,95€

Sinopsis

Tres... Sé que él no me conviene.
Dos... Mi instinto me grita que salga corriendo.
Uno... Pero si sigue mirándome así...
¿Qué haré cuando llegue a cero?

Indomable, controlador, autoritario, implacable, dulce, provocador...
Es peligroso.
Es enigmático.
Es absolutamente adictivo.
Es mi hombre.

Mi opinión

 Mucha gente dice que soy bruta hablando, que digo lo primero que se me pasa por la cabeza y que los filtros me los salto con demasiada frecuencia. En circunstancias normales, podría decirse que esto no es precisamente bueno pero, si nos acogemos a los hechos que se exponen en este libro, me da a mí que a la protagonista le faltan unos buenos kiwis, ya sabéis de qué hablo.
 Siento verdadera lástima y es que después de 2017 años de historia, todavía nos encontramos con libros en los que se nos habla de una chica que no puede vivir sin un hombre. Un pene, para ser más exactos, porque este tío tiene de caballeroso lo mismo que yo de monja. ¡Menudo energúmeno!
 Antes de que os echéis unas risas a costa de mi mal humor – incluso antes de que algunas y algunos de vosotras y vosotros queráis lapidarme por mi opinión –, os diré que la novela empieza en un punto, digamos, difícil. Hace muy poco que Ava O’Shea ha dejado a su novio, Matt, de mutuo acuerdo. El tío le ponía cada dos por tres los cuernos y se interesaba por ella tanto como por los tratados de física cuántica. Así que nuestra querida y dulce Ava se va a vivir con Kate, una chica que sí tiene los ovarios bien puestos. Debo decir que agradecí que hubiera un personaje femenino con el aplomo necesario en la historia, mi lado feminista se sintió verdaderamente aliviado cuando se dio cuenta de que, pese a que la relación en sí es lamentable, había un toque de sentido común en el libro, un atisbo de que aún hay esperanza.
 Volviendo a la trama, que es lo que nos ocupa, se nos presenta un verdadero reto. Ava es decoradora de interiores de lujo moderno. Una chica de sólo veintiséis años muy consagrada ya en su campo de trabajo. ¡Cuál será su sorpresa al saber que el señor de La Mansión ha contratado sus servicios para decorar la ampliación de su hotel! Permitidme que aquí me meta un dedo en cada ojo y dé gracias por haberme quedado ciega. ¡A qué buena hora la pobre desgraciada se sube en el coche y va al maldito hotel!
 Como no puede ser de otra manera, nuestra Ava se entera de que “El señor” no es un viejo barrigudo y con tendencias lascivas. No, por supuesto que no. El señor, Jesse Ward, es un impresionante hombre de edad desconocida que está de <<toma pan y moja>>. Sí, sí, un diez en lo que a físico se refiere. Permitidme ponerme un poco borde diciendo que todo el diez se va a la porra en cuanto el muy desgraciado abre la boquita. Un cero como persona. Eso es el grandísimo Jesse Ward. ¡Anda y que se vaya muy lejos!
 Sobra decir que estoy cabreada. Cabreada de verdad, chicas y chicos, porque no me parece ni medio normal lo que se nos muestra entre las páginas de esta novela de corte erótico. Os puedo asegurar que a mí el muy desgraciado de Ward tendría que atarme en una mazmorra para que no le sacara los ojos. ¡¿Pero qué se ha creído, el muy cretino?! Os llamo a todas. Sí, a todas, para que me digáis si veis si quiera un poquito normal que una persona ANULE vuestra voluntad. Mi especial énfasis en la palabra “anular” tendría que dar una pista de cuán macabra es la mente de Ward. Y me ciño a los hechos, que conste. Sabía que iba a encontrarme a un protagonista controlador, obsesivo y celoso. Lo que no sabía era que estaba leyendo sobre un hombre que raya en el neuroticismo. Os expondré algunos ejemplos, para que vayáis haciendo buenas migas con el campeón. ¿Quién puede defender que un tío te elija la ropa? ¿Y qué te diga que <<no vas a irte nunca>>? ¿Qué eres suya? ¿Qué te corte un vestido sólo porque considera que es demasiado atrevido? ¿Qué no te deje decir palabrotas pero que él diga todas las que le salgan de los kiwis? ¿Qué te diga que vas a hacer lo que él diga y así todo irá como la seda? ¿Qué te llame medio millón de veces y te grite porque no le coges el teléfono? ¿Qué manipule tu móvil cada vez que quiere? ¿Qué decida que te vas a su casa sí sí o sí? ¿Qué te diga que ropa interior ponerte? ¡Qué se vaya a la mismísima mierda, eso es lo que le digo yo a una persona así! ¡Sólo faltaba! ¡¡TENEMOS DERECHOS, LECHE!!
 En fin. Lo dicho, que estoy muy enfadada. Enfadada de verdad. No me gusta. Sencillamente me parece asquerosamente tóxico. Pasé de todo cuando se empezó a tachar After de este mismo término, incluso cuando se puso en tela de juicio el libro Maravilloso desastre. Pero esta vez no me callo. No me da la gana. Nadie, repito, nadie merece que le digan lo que tiene que hacer. NADIE. Porque somos libres. Todas y todos. Nadie es la esclava de nadie al igual que nadie es el esclavo de nadie y quién defienda esta basura, lo siento, pero tiene un problema.
 Comentaba hace poco con una amiga que me he vuelto más crítica, más directa. Y es cierto. Supongo que la exposición en blogger me ha servido para quitarme la vergüenza, algo que agradezco, y es que esta vez voy a hacer una excepción. No voy a hacer la ya conocida “zona spoiler”, ni siquiera hablaré mucho más sobre la trama. Sólo quiero que os preguntéis algo conmigo: ¿os gustaría que vuestra mejor amiga se viera en la situación de estar con un tío que se la folla hasta la extenuación pero que, a nivel emocional, es poco más que una cucaracha insensible? Un tío que llega y comba la puerta de la cocina de un puñetazo, que os rompe una copa porque está enfadado por algo que carece de sentido, un tío que, en esencia, no es más que un monstruo peligroso para el resto y para sí mismo. Un tío al que le daba yo una patada dónde duele. No sé vosotras, chicas; ni vosotros, chicos; pero a mí no me haría ninguna gracia tener que ver cómo mi amiga no puede ni siquiera salir de fiesta conmigo porque el tío al que se supone que sólo se tira aparece de la nada y se la lleva cual hombre de cromañón. No, no y no.
 Las campañas de concienciación parecen caer en saco roto, porque este libro es un grito a la sumisión. Un grito a la sumisión absoluta, y no por preferencias sexuales, precisamente. Un grito a la esclavitud. Y es que esto no es moco de pavo. La protagonista, a lo largo del libro, se reconoce a sí misma como “una esclava de los deseos de Jesse”. ¡Ojo, que la cosa tiene narices! ¡¡Qué le cercenen lo suyo y se la metan por el culo!!
 Lo que más me molesta del libro es que, realmente, la protagonista sabe a lo largo de todo el condenado libro que nada de lo que pasa es normal. Sabe que está mal sentirse tan sometida, saberse tan vulnerable, tan manipulable. Alguna vez he dicho que me gusta la visceralidad a la que podemos vernos sometidas y sometidos todas y todos en una situación “x”, pero no me gusta la bipolaridad de la que hace alarde nuestro amigo Ward. Me importan bien poco sus traumas, así como los motivos que él crea tener para comportarse como un neurótico controlador. Una persona que te llama medio millón de veces, que hace cuentas atrás para que te sometas… no te quiere. Y eso es lo que me parece triste. Sí, triste, porque no concibo que ese hombre de apariencia fuerte y desbaratadora se sienta indefenso cuando sabe que pueden abandonarlo. Porque ese es el comportamiento de un maltratador, amigas y amigos. El comportamiento de un desequilibrado, de alguien que está demasiado podrido por dentro. El comportamiento de alguien que merece morir solo.
 No diré nada más, sólo que todo es previsible y el secreto tan secreto no es para nada sorprendente, ni siquiera “alucinante”. Es un secreto mal guardado, un secreto que todo el mundo sabe menos Ava, porque la chica está abducida por un cerdo.
 Si tengo que salvar algo del libro – quiero ser justa –, sería el hecho de que a lo largo de la novela se nota como la autora, Jodi Ellen Malpas, mejora su escritura. Pasa de una simplicidad más que evidente a una pluma más, digamos, exquisita; una pluma que no tolera el “es así y punto”. Una prosa ágil, sin duda. Una pena, porque la prosa de esta autora da para un muy buen libro. Un muy buen libro que, sin duda, no he encontrado.

 Con todo, Seducción, es una primera parte bien escrita, sí, pero que raya en lo absurdo. Con un protagonista masculino al que le hacen falta dos buenos guantazos y una protagonista femenina que no tiene ni idea de lo que hace con su vida. Un libro que no recomiendo. Un libro que, para mí, podría no estar ni publicado.


Nota: 2/5

11/2/17

RESEÑA #76: ÉXODO


RESEÑA #76: ÉXODO

¡Hola, hola, hola!

 Otra semana más que pasa y… ¡ya casi estamos a mitades de febrero! Sí, sí. Para mi cumpleaños ya sólo quedan tres días. Pero bueno, vamos a dejar de lado el hecho de que me hago un poquito más vieja – y espero que también más sabia –, y vamos con lo importante.

 ¡Dentro reseña!

Ficha técnica



Título: (Éxodo 1) Éxodo
Autora: Anissa B. Damon
Editorial: Ámbar juvenil
Número de páginas: 500
ISBN: 9788416281565
Precio: 17,00€

Sinopsis

Voy a darte los tres consejos que a mí no me dieron. Este es el primero: Olvida todo lo que te han contado: los vampiros no existen, los lobos son solo animales y los magos, las hadas y los duendes se encuentran encerrados en grandes tomos de hojas desgastadas. Quiero mostrarte la otra cara del mundo. Un lugar donde el peligro se enmarca en perfectos rostros de porcelana perlada, el amor es como una bestia salvaje sedienta de sangre que acecha y te arranca el corazón mientras estás dormido y la felicidad la felicidad es un delito que se paga muy caro.

Mi opinión

 La primera vez que leí éste libro tenía quince años. No recuerdo muy bien qué se pasaba por mi cabeza por aquel entonces, aunque estoy segura de que muchísimas tonterías. El caso es que Éxodo fue una novela que me costó Dios y ayuda conseguir. Recuerdo pasear librería tras librería, obteniendo siempre la misma respuesta: “no lo tenemos”. Un hombre llegó incluso a preguntarme si me interesaba la Biblia – yo casi me caigo al suelo al ver lo que él creía que buscaba, pero bueno, otra historia más.
 El hecho de que ya tenga casi veinte años no condiciona mi opinión, como sí lo hace el haber leído muchísimo desde que esta novela cayó en mis manos. Con esto no quiero decir que la primera vez que leí el libro quisiera llorar de alegría, no. Sólo digo (escribo) que ya estoy curada de espanto y es raro que algo me resulte diferente o innovador. Me explico, el escrito que nos brinda Anissa B. Damon es, a mi juicio, bueno. Muy bueno, me atrevería a decir. Aunque, muy a mi pesar, no consigue sorprender. Ahora diréis, “ya habías leído el ibro, Carme, no digas tonterías”. Decidme, ¿vosotras y vosotros os acordáis de lo que leísteis hace casi cinco años? Porque yo, sintiéndolo mucho, no.
 Tras este pequeño momento-reflexión, vamos a entrar en materia de verdad. Lena lleva unos días viviendo con una extraña familia, los De Cote, gente realmente galante, con unas apariencias algo cuestionables y un innegable sentido del buen gusto. La pobre no tiene ni idea de qué fue lo que la llevó hasta ellos, sólo sabe que hubo un accidente y… sorpresa: ahora forma parte de una familia de lo más peculiar.
 Sin recordar absolutamente nada de su pasado, nuestra Lena decide buscar respuestas en los libros de la biblioteca a la que acompaña cada día a Lisange De Cote; pero, ¿quién iba a decirle que precisamente allí encontraría a un chico de apariencia peligrosa que, para colmo, está para comérselo?
 Me gusta cómo empieza la historia. Me gusta, decía, porque desde la primera página sabemos algo que nuestra protagonista no sabe: que está muerta y que su vida, esa que parece una nueva oportunidad, en verdad tiene de bonito tan poco que hasta de mal gusto bromear sobre ello. Podéis pensar que es arriesgado por parte de Anissa B. Damon soltar el bombazo en la primera página, pero ya dicen que quién no arriesga no gana.
 El desconocido, el chico peligroso, resulta ser Christian Dubois, alguien que, según Lisange, es un asesino. Y aquí llega lo bueno. Nuestra Lena, que no peca de sensata precisamente, tiene la fabulosa idea de ir a hablar con él para, ¡ojo!, pedirle que le mate. Sí, sí, como lo léeis. La nueva DeCote no quiere ni oír hablar de su nueva vida. No quiere saber qué hay de maravilloso en esa nueva oportunidad. ¿Y qué mejor manera de acabar con todo que pidiéndole al asesino que acabe con ella?
 Sin entrar en detalles, os diré que Christian es un personaje al que adoro y odio a partes iguales. No puedo deciros el por qué, dado que, como comentaba, yo ya había leído el libro y, para más inri, había seguido con la segunda entrega. Sólo os diré, para que vayáis prevenidas y prevenidos, que hay muchas verdades ocultas entre las palabras de nuestro chico peligroso.
 Tras un desplante de tres pares de narices, Lena vuelve a casa con Lisange. Flavio, que viene a ser el hombre que ejerce de padre en la casa, no hace más que insistir con que se prepare para los exámenes. Pero hay algo que a nuestra protagonista no le cuadra. ¿Por qué no tiene hambre? ¿Por qué no tiene sed? ¿Por qué todo lo que entra en su cuerpo sale en forma de vómito? Y, lo más espeluznante, ¿por qué no hay ni un solo espejo en la casa?

 Y, ahora, bienvenid@s a la Zona Spoiler

 Me gusta la división jerárquica que se plantea en la novela, así como el hecho de que los cazadores deban alimentarse de las emociones de las personas.  Es algo que, por lo menos a mí, me resultó innovador. Grandes predadores, guardianes y cazadores. Una escala maravillosísima, ¿eh? Bueno, pues estar en el escalafón final, en el peldaño de la desgracia, no es precisamente  un cuento de hadas. Claro, cómo no puede ser de otro modo, nuestra Lena, junto con toda la familia De Cote, es una cazadora. Y Christian Dubois está en lo más alto. El peldaño de la crueldad, el desenfreno y la sangre. La inmisericordia. El caos. Los grandes predadores. Encantador, ¿verdad?
 Recuerdo que la primera vez que leí el libro, Liam para mí resultó ser poco más que un estorbo. En aquel momento debía de ser tonta o tener la imaginación podrida, porque ese personaje es, sin duda, uno de los mejores del libro. Liam De Cote es el más antiguo de la familia – creo recordar que es del siglo XVII, pero tampoco lo afirmaría – y, por tanto, es el que más claro tiene el daño que puede hacer nuestro gran predador a Lena. ¿Y ella que hace? Pues pasar de todas las advertencias y verse con Christian. Porque sí, porque ella es una rebelde con tendencias masoquistas y se juega el cuello.
 Tal vez penséis que odio a la protagonista. Nada más lejos de la verdad. Me gusta el halo de inocencia, de bondad, que muestra Lena De Cote. A mi juicio, en ese aspecto Anissa B. Damon no podría haber hecho un trabajo mejor. Coronar a la recién llegada como lo más parecido a una mártir que podáis echaros a la cara hace que el final de la segunda entrega sea muchísimo más impactante. Y ahora diréis, ¿por qué leches no paras de hablar del segundo libro? Sencillamente, porque no puedo leer esta novela sin tener en cuenta lo que ya sé que va a suceder. Decidme, las personas que habéis leído ya las dos primeras partes – o la trilogía entera –, ¿qué os suscitaron los silencios de nuestro gran predador?
 Volviendo al tema, Lena se entera de forma fulminante de que está muerta. Christian, sin pelos en la lengua, le suelta el bombazo y ella, colérica, va a enfrentarse a toda la familia De Cote. Claro, los pobres se arman de paciencia y se llevan las manos a la cabeza, maldiciendo la existencia de Dubois. Y yo lo hago con ellos, porque ese chico, amigas y amigos, es un antihéroe con todas las de la ley. No sólo es un insensible, no. Es un maldito calculador. Un tío que, por suerte o por desgracia, no valora los daños con la suficiente eficacia.
 ¿Quién iba a decirle a los De Cote que Christian sería el primero en intuir la transformación inminente de Lena? ¿Y quién iba a decirle a él que iba a enamorarse de una cazadora?
 Supongo que es un cliché, pero no me gustó que Christian la abandonara a su suerte una vez pasada la fiesta de los Lavisier. No me gustó, porque me pareció de ser mucho más cobarde de lo que merece realmente un personaje así. Me explico, alguien tan directo, tan franco, tan fulminante… no tendría que ser tan vulnerable. ¿Qué hay de malo en afrontar los problemas, eh? Porque el tío tiene una cruz encima que no se la acaba. ¡Y bien merecida, sólo faltaba!
 La historia cobra fuerza hacia la mitad del libro, cuando Flavio va antes que el resto de la familia a la montaña. Veréis, toda la jerarquía de la que os hablaba líneas más arriba tolera muy mal el calor. Por lo tanto, ¿qué mejor que irse a las montañas nevadas? Permitid que me ría. Lo que tendría que ser un viaje idílico, una forma de escapar del abandono de Christian, se convierte en una pesadilla, una en mayúsculas, cuando encuentran la tumba de Goliat – el gato de Flavio, “sello” del clan – y, poco más tarde, el cuerpo hecho girones de Flavio. Todo muy macabro. ¿Y quién es el artífice de semejante locura? Guardianes. Esos bichos repulsivos, que se dedican a cazar cazadores – si no os parece un chiste de mal gusto es que mi sentido del humor es demasiado retorcido.
 ¡Qué se abran las puertas del caos, porque ojo lo que viene después! La situación se va de madre hasta límites insospechados. Persecuciones, acoso desmedido y… reencuentros. Sí, realmente tierno, no voy a negarlo, pero es que yo estoy que trino con Dubois. Cada una de sus palabras, todas y cada una de ellas, a mí me suenan a algo demasiado próximo al pánico desmedido por lo que viene después. ¿Y por qué? Esperad a la segunda reseña, que ahí sí me voy a despachar a gusto.
 El final debo decir que fue una de las mejores partes del libro. Anissa B. Damon consigue crear  una atmósfera asfixiante, una cargada de preguntas sin respuesta. No quiero hablar (escribir) de más, pero sí diré que la Orden de Alfeo debería considerar seriamente su cometido. A mi juicio, tiene que haber algo mucho más grande, algo mucho mayor, para querer acabar con Lena con tanto ahínco.
 Mi última mención es para la prosa de la autora. Ojo, quiero avisar de que esto, pese a lo que pueda parecer, no es una crítica destructiva. Se nota que esta es su primera novela y, por tanto, hay momentos en los que podría haber agilizado mucho más los diálogos. Y sí, digo los diálogos, porque las descripciones, al menos a mi juicio, están bien. No recuerdo qué fue de la prosa de Revelación, aunque estoy segura de que nuestra querida autora mejorará con cada nuevo libro.

Con todo, Éxodo es una primera parte de trilogía que vale, y mucho, la pena. Con un elenco de personajes más que sublime, Anissa B. Damon nos sumergirá en el oscuro mundo de lo que hay “después” de la muerte.

Nota: 4/5

Citas

(…)
 No sé muy bien cuáles son las famosas fases de la negación, aunque haberlas sabido tampoco me habría servido para nada. El primer día grité, el segundo grité aún más, el tercero entré en shock, el cuarto contemplé el techo de la habitación con la mirada perdida hasta que la oscuridad lo hizo desaparecer y al quinto, contra todo pronóstico, mi mente decidió razonar. Solo había una cosa clara: cuando estás soñando, el tiempo nunca pasa tan despacio.
(…)

(…)
-¿Te vas únicamente porque has escuchado algo que no te agrada? – dijo desde el fondo de la sala –. Si estás aquí es porque buscas exactamente lo que yo puedo ofrecerte.
 Me detuve.
-¿El qué? ¿Una muerte segura?
-Respuestas. Yo no soy como los De Cote, no te diré lo que quieres oír. Ninguno de ellos te hablará con la misma sinceridad con la que yo puedo hacerlo.
-¿Por qué? – le pregunté volviéndome hacia él.
-Porque ellos quieren que ames este mundo – afirmó avanzando despacio hacia mí –, y lo cierto es que en nuestro <<mundo>> no hay nada digno de ser amado.
(…)

(…)
-Tienes muy poca fe en las personas – dije.
 Él volvió su cabeza al frente.
-Y tú demasiada.
-Todo el mundo tiene algo bueno. – Sonó mucho más seguro de como yo lo recordaba en mi mente.
-¿Y si todo lo bueno que uno tuviera fuera otra persona?
(…)

(…)
 Quería sentirme normal, por una noche, por <<esa>> noche; no deseaba ser más que una chica corriente abrazada al chico que quería, y que fuera como un sueño, un sueño donde todo fuera más fácil y terminara bien.
(…)

(…)
 Yo no era así, ¡lo juro! No podía vivir a costa de hacer daño a los demás. ¿Acaso era ahora la mala del cuento? ¿La bruja malvada? ¿El lobo feroz? ¿El coco…? ¡¿Era lo que la gente temía?!
(…)

(…)
 No sabemos lo que tenemos ni cuánto apreciamos algo hasta que lo perdemos. Es un dicho popular, pero su verdad resulta abrumadora. Pensamos en la muerte como algo lejano. Pero, en cambio, está tan presente en nuestras vidas… Nunca sabes cómo, ni cuándo, ni por qué llegará o a quién se llevará. ¿Cómo saber cuánto tiempo le queda a nuestro reloj vital para que suene la alarma, para que el contador de segundos se ponga a cero?
(…)

(…)
-No sé qué es porque nunca he sentido algo así. Solo sé que cierro los ojos y te veo a ti, que tengo tu aroma incrustado en mi mente, que mi ira se desata cada vez que se cruza otro gran predador por mi camino porque pienso que puede dañarte. Temo mirarme en el espejo porque me odio ante la posibilidad de que pueda corromperte. Sé que te hice daño, Lena, y toda una eternidad no será bastante para compensártelo, pero soy una criatura egoísta que solo mira por su propio bienestar, por eso estoy ante ti, de nuevo, pidiendo que no me apartes de tu lado. Quiero protegerte de todo, aunque no pueda defenderte de lo que soy.
(…)

(…)
 La única persona que me veía era, en realidad, la única que importaba.
(…)

(…)
-¿Por qué no te he visto nunca dormir? – le pregunté.
-Después de ver tu reacción con mi pobre cazadora de cuero, me asusta lo que se te podría ocurrir comentar acerca de uno de esos… pijamas.
(…)

(…)
 <<Pero las bestias no aman>>.
(…)

(…)
 No sé, es extraño cómo algo puede parecer tan vital, tan preocupante, y al día siguiente considerarlo una tontería.
(…)

(…)
-¿Y qué piensas hacer conmigo? – balbuceé en un susurro.
-No lo sé, te tengo atrapada en mitad del océano, sola, todo esto da rienda suelta a la imaginación.
-¿A la tuya o a la mía? Porque yo tengo claro lo que yo haría, pero no sé si tu mentalidad del pleistoceno medio podría soportarlo.
(…)

(…)
-Dijiste que nada de súper héroes – susurré.
-Cierto, hasta que se encuentra la razón para serlo.
(…)


4/2/17

Wrap Up (Enero 2017)


WRAP UP

Enero (2017)

¡Hola, hola, hola!

 ¿Qué tal os ha estado tratando la semana? Espero que bien, porque después de la que llevo yo me servirá de consuelo saber que hay personitas que no tienen ganas de tumbarse en la cama y levantarse el lunes que viene. Quejas a parte, he decidido que ya va siendo hora de desempolvar secciones. Sí, sí, me estoy poniendo en modo aplicada para empezar a llevar todas y cada una de las secciones del blog al día – incluso las reseñas infantiles. Estoy que lo tiro, vaya.



CUENTOS PARA ENTENDER EL MUNDO, de Eloy Moreno

Nota: 5/5



 Ya os hablé de este pequeño recopilatorio en la entrada anterior. El caso es que mis lecturas durante el mes de enero han sido muy pero que muy escasas – por motivos evidentes –. A parte de todo lo que ya he dicho sobre ésta pequeña joyita de la literatura, quiero hacer especial énfasis en los valores que se transmiten. Me gusta el hecho de que el autor desmitifique cosas como que los niños no pueden valerse por sí mismos, así como que dé especial importancia a la verdad, a la forma cómo debemos asumir las cosas que nos van pasando. No lo dije en la reseña, pero aprovecho este huequito para hablaros sobre una última historia. Se trata de un cuento en el que un rey vive las alegrías y las desgracias en su grado máximo hasta que, un día, alguien le dice: “Esto también pasará”.
 No sé a qué esperáis para leer el recopilatorio. Vale la pena cada palabra.


Y esto es todo por hoy.

Contadme, ¿qué tal han sido vuestras lecturas de enero? ¿Alguna que recomendéis encarecidamente? ¿Alguna cita que os ha llegado?


¡Un besazo muy pero que muy grande!