22/7/17

RESEÑA #87: LA DOMA


RESEÑA #87: LA DOMA

¡Hola, hola, hola!

 Con julio a punto de terminar, creo que es un buen momento para preguntar qué tal está siendo vuestro verano. El mío terriblemente tranquilo. De hecho, puedo decir que me estoy poniendo al día con la lectura, ¡y qué contenta estoy por eso! Pero ya me callo, que hoy os traigo algo que a mí me ha encantado.

 ¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Amos y Mazmorras 1) La doma
Autora: Lena Valenti
Editorial: DEBOLSILLO
Número de páginas: 352
ISBN: 9788490327166
Precio: 6,95€

Sinopsis

En el mundo de los Dragones y las mazmorras nada es lo que parece. Y Cleo está a punto de descubrirlo. En el mundo de Dragones y mazmorras nada es lo que parece ser. Y Cleo está a punto de descubrirlo. Cleo siempre quiso ser agente especial del FBI como su hermana Leslie, pero, cuando la declararon no apta para el puesto, tuvo que conformarse con seguir patrullando las calles de Nueva Orleans. Ahora, Leslie ha desaparecido y el FBI le ha pedido que colabore en la misión de rescate. Ella ha aceptado sin pensarlo dos veces... y no sabe dónde se ha metido. Su hermana mayor estaba investigando una red de trata de blancas y tráfico de drogas de diseño, y había logrado infiltrarse en un juego de rol llamado Dragones y mazmorras DS. Cleo tiene que hacerse pasar por ella y convertirse en una sumisa. Muy amablemente, el FBI ha puesto a su disposición a un atractivo y arisco «profesor» para que la instruya en el oscuro arte del BDSM: Lion Romano, el hombre por el cual está coladita desde siempre. En una carrera contrarreloj, ambos se sumergirán en una aventura llena de peligro, amor, sensualidad, crudeza y crueldad en la que las fustas y los látigos marcarán la realidad y el día a día. Los juegos están servidos: los dragones salen de sus mazmorras. ¿Estáis preparados?

Mi opinión

  Un tema polémico, ¿sí? El sadomasoquismo es, al menos a mi juicio, algo tremendamente delicado. Algo que puede considerarse un modo de vida, al menos según se nos cuenta en esta historia; y es que tras el atrevido título Amos y mazmorras, se esconde mucho más que un puñado de azotes y sexo desmedido.
 El verano pasado quise leer este libro, pero estaba saturada del género erótico. Saturada,  porque empecé a considerar que todas las historias eran iguales. Amores desgarradores, de esos que rompen, arrancan suspiros y lágrimas. Amores ficticios, si se me permite la licencia, pero amores al fin y al cabo. Tal vez porque echaba de menos esas historias tan bonitas, o porque sentía verdadera curiosidad por las prácticas que en la novela se explican, decidí darle una oportunidad.
 Lena Valenti tiene un don. Sí, como lo leéis. Esta mujer se planta delante de la pantalla de su ordenador y fabrica verdaderas joyas. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a tardar poco más de tres días en leer un libro como este? Pensaba que iba a enfadarme, que iba a ponerme catatónica leyendo las salvajadas que, en efecto, llegan a contarse. Para nada. Una mujer elegante en su prosa, Lena Valenti.
 Cleo Connelly es una agente de la policía de Nueva Orleans. Tras un intento frustrado de entrar en el FBI, decide seguir con su vida. Un ascenso, facilitado tras la detención de un maltratador repulsivo, Billy Bob, le vale los elogios de sus compañeros. Ahora bien, nuestra protagonista necesita algo más fuerte, emociones más intensas. No quiere pasarse la vida buscando al perro de una de las mujeres que la conocen desde que era una cría, no quiere poner multas, no quiere limitarse a correr tras camellos del tres al cuarto.
 ¿Y qué motiva entonces las ambiciones de nuestra Cleo? Su hermana, Leslie, es una de las agentes mejor preparadas del FBI. Ella, junto con Lion Romano – viejo amigo de la infancia que, ¡cosas de la vida!, no hacía más que amargar la existencia a la pobre Cleo –, están en una misión de suma importancia. Misión que, al parecer, no va tan bien como quieren hacer ver.
 Me ha sorprendido sobremanera lo que he encontrado entre las páginas de este libro. No se trata de un análisis para alimentar a lo morboso de nuestra imaginación. Es una novela elegante, una historia llena de claroscuros que cautiva, y mucho.
 Decía que la misión no iba tan bien como parecía y es que una noche, Cleo le abre la puerta de su casa a un jefazo del FBI. Hombre que dice traer noticias sobre Leslie, más serio que si acabara de ver a un fantasma. Malas noticias, pensaréis. Efectivamente. La buena de Leslie, la hermana mayor más bien sosa, demasiado recta; ha desaparecido. Infiltrada en una misión de trata de blancas que se lleva a cabo a través de los intrincados mundos del BDSM – Bondage, dominación y sadomasoquismo –, ahora llamado DS; ha perdido a su compañero, Clint. Han empezado a aparecer mujeres muertas, con una sobredosis de Popper – afrodisíaco que en grandes ingestas puede producir daños cerebrales o, en casos extremos, la muerte – y era competencia de Leslie, junto con otros agentes, dilucidar qué hay tras la organización Los hombre lagarto.
 La noticia hace que Cleo se sienta realmente aterrorizada. ¿Cómo va a poder asumir que Leslie, su Leslie, ha desaparecido? ¿Cómo han asesinado a Clint? Y, lo que es más importante, ¿qué diablos es eso de que su hermana estaba infiltrada como sumisa y el pobre Clint como su amo?
 Una oportunidad. Salvar a Leslie de los malos, unos tales Villanos, a través de un torneo. Un problema. Ella no sabe de qué va la sumisión. Un imprevisto. Necesita un amo y, lamentablemente, va a ser ese niño cabroncete de su infancia, Lion Romano, quien ejerza ese papel.

 Y, ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

 Antes de que empecéis a hacer elucubraciones que no vienen al caso, no, no estoy para nada a favor de las prácticas sadomasoquistas. Una cuestión de opinión, por supuesto, porque respeto profundamente a la gente lo suficientemente valiente como para llevar a cabo tales actividades sexuales. Supongo que yo soy, a juicio de Lion Romano, una aburrida vainilla. ¿Y por qué digo esto? No es porque quiera haceros un reportaje de mi vida, eso nunca; sino porque, contra todo lo que podáis pensar, Lena Valenti nos muestra la cara amable de la sumisión. La que habla de respeto, honestidad, confianza y, sobre todo, placer.
 Cleo lleva muy mal saber que va a ser la sumisa – contra su voluntad – de Lion. Él fue una persona horrible en el pasado, un niño que no la soportaba y no hacía más que hacerle la puñeta. Al parecer, la pobre no ha escuchado nunca esa cancioncilla de críos que dice “los que se pelean se desean”; porque salta a la legua, desde el minuto cero que, como poco, Lion quiere llevársela a la cama. Está de suerte, es parte de la misión hacerlo. Bromas aparte, creo que el agente Romano es un hombre, cuanto menos, curioso. Valiente y cobarde, pura visceralidad.
 Con una pericia y tiento envidiables, Lion Romano introduce a Cleo en los artes de la dominación y la sumisión. Qué se siente al contener un orgasmo, al recibir un latigazo, al llevar pinzas para pezones, bragas vibratorias o vibradores anales. Un estudio detallado de cómo estimular el cuerpo de una mujer – en este caso –, además de un verdadero manual de cómo funciona la sumisión. Amos y amas, sumisos y sumisas. Juegos de rol. Por el amor de todos los dioses, ¡al principio se me abrían muchísimo los ojos! Amos del calabozo, amos unicornio, oráculos, monos voladores… Toda una serie de personajes que, al parecer, son clasicazos de “Dragones y mazmorras” – juego al que, por cierto, no he tenido el honor de jugar en toda mi vida.
 Agradecí profundamente que el libro no girara sólo entorno a la formación de Cleo como nueva sumisa. Quiero decir, sentía curiosidad, ¡claro que sí!, pero de vez en cuando agradecía los respiros que Romano le brindaba. Me gustó ver cómo se manejaban en situaciones tan cómicas como la que nos presentan los padres de ambos o la adorable señora francesa de la tienda de vestidos; pero me gustó más aún poder disfrutar de la visceralidad de ambos. Me pasé la lectura diciendo que tenían problemas de comunicación. Lo mantengo. Veréis, yo soy una persona atrozmente franca, una de esas que abren la boca, sueltan lo que piensan y sigue tan campante. Tal vez por eso me molestó tanto que ni Lion ni Cleo tuvieran el aplomo suficiente como para decir lo que de verdad sentían. Voy a detenerme en este punto. ¿Qué gana cualquier persona, exactamente, enmascarando la verdad? No digo que todo el mundo tenga que ir por la calle haciendo sentencias, ¡ni mucho menos!, pero si quieres a alguien y lo/la quieres de verdad… ¡Joder, dilo y punto! ¿Qué miedo hay? ¿El rechazo? Quién no arriesga, no gana, ¡maldita sea!
 Dejando mis cavilaciones de lado, el elenco de personajes es exquisito. Desde el misterioso Prince hasta la terrorífica Reina de las Arañas. Un diez, sí señor. Respecto a los dos que nombro, tengo mis teorías; aunque, claro, no quiero hacer ningún spoiler. Lo que sí diré es que Lion me puso histérica. Histérica de verdad. Ese hombre es celoso hasta la extenuación pero, ¡ojo!, no hace más que ofrecer excusas. Lo hace por la misión, dice; no tiene nada que ver con ella, se recrimina a sí mismo; pero tienes las santas narices de acostarse con ella, recordar  cada maldito segundo y… ¡Sorpresa! Decirle que ha tenido que ser terriblemente aburrido hacerlo al estilo vainilla para que no recuerde nada y se quedara dormido. ¡Cretino mentiroso!
 Magnus, para mí, pasó sin pena ni gloria. Un hombre guapo que no consigue lo que quiere. Ahora bien, me molestó un poco la actitud de Lion hacia él. Romperé una lanza a favor de nuestro nuevo amo, y es que, cuando por fin entiende que entre Magnus y Cleo no hay absolutamente nada, se limita a dejar que ella siga creyendo que vive en la más absoluta de las ignorancias.
 El final es de infarto. No me esperaba que interviniera quien, en efecto, lo hizo. El resto, por suerte o por desgracia, sí que lo suponía. Os daré una pequeña pista, por si alguien tiene pensado leer o está leyendo el libro. La Reina de las Arañas tiene un poder clave en la historia, uno que hará que la segunda entrega sea posible. Y Cleo luchará con uñas y dientes por esa oportunidad, por ganarse el favor de esa mujer que, a juicio de nuestra protagonista, tiene mucho que ver con la desaparición de Leslie.

Con todo, La doma es un libro cargado de humor, erotismo y elegancia. Con una prosa cuidad, nuestra querida Lena Valenti nos pasea por la cara amable del BDSM, enseñándonos todo aquello que hará de Cleo una pieza clave para la misión. No sé a qué esperáis para leerlo.

Nota: 4,5/5

Citas

(…)
-No lo haré, la Virgen de los azotes me libre – musitó entre dientes.
(…)

(…)
-¿Te canto una nana también, señor? <<Duérmete niño, duérmete ya, que viene Cleo y te la cortará>>.
(…)

(…)
 Todo pasaría. Pasaría, porque el tiempo curaba las heridas.
(…)

(…)
 El silencio podía decir muchas cosas: hablaba de disculpas y lo sientos; hablaba de lamentos y de dolor; hablaba de amor y de corazones rotos; de miedo a aceptar quién uno es en realidad y de miedo a que no te acepten.

(…)

15/7/17

Reflexiones de una lectora 4: Seamos feministas

Reflexiones de una lectora
4

¡Hola, hola, hola!

 Esta vez quiero hablar de algo serio. Hace poco me sumé a una iniciativa – podéis verlo en el lateral derecho del blog –, la Iniciativa Bloggers Feministas (IBF), propuesta por Hydre Lana, del blog El blog de Hydre Lana. Un amor de chica, si queréis mi opinión. No dudéis en pasaros por allí, porque de verdad vale la pena. ¡Id corriendo a echar un vistazo a su propuesta!

 ¿Y cómo quiero intentar concienciar yo, además de con lo que ya propone la buena de Hydre Lana? Con una pequeña reflexión, sí, sí. ¡Vamos a ello!


Seamos feministas


Volví la mirada por las risas, y seguí mirando por las chicas.
Las chicas, Emma Cline

 Chicas, chicas y más chicas. Chicas que sufren, chicas que se ríen, chicas que lloran y otras que se enfadan. Pero siempre chicas. Supongo que sobra decir que, como chica que soy, doy mil millones de gracias al cielo por todo lo que hemos avanzado. Por el hecho de que no dependamos ya de los hombres para ir a hacer algo tan banal como tomar una cerveza después de un día de mierda, para ir a comprar, para salir… La cosa va de derechos y, aunque aún queda camino por recorrer, vamos paso a paso hacia la igualdad. Preciosa palabra, esa de igualdad.
 ¿Y por qué os cuento esto? Siempre digo que, después de 2017 años de historia, es harto patético que persistan algunos tópicos. Tópicos dañinos que, desgraciadamente, nos afectan directamente como lectoras, y como lectores, por supuesto. ¿Qué tópicos? A ver si os suenan mis ejemplos:
 Caso 1. Chica desamparada en mitad de la lluvia con una rueda pinchada y, sorpresa, sorpresa, viene un pene en su rescate. Sí, un pene. Decidme, ¿es qué por tener vagina no sabemos usar un condenado gato? ¿No somos capaces de cargar con una rueda? Porque si es así hacédselo saber a mis profesores de artes marciales, a ver si así nos ahorráis a mis compañeras y a mí las pesas. Chica en apuros. Chica que necesita a un chico. ¡Y una mierda!
 Caso 2. Chica a la que acosa un chico. Un desgraciado mirón y baboso que es capaz de forzarla a lo que sea, pero ojo, que aparece nuevamente un pene vengador y… ¡Sorpresa, sorpresa, sorpresa! ¡Todos salvados!
 Caso 3. Es muy tarde y una chica tiene que volver sola a casa, algo impensable para el pene con el que se ha estado acostando. Y es que, al parecer, los penes son salvavidas. Sí, sí, como os lo cuento. ¿Sabéis esas frases de ancianas, esas que vienen a decirnos que “tu hermano sale hasta tarde porque él es un chico”? A lo que yo contestaría: “y tú yo somos chicas, ¿se puede saber de parte de quién coño estás?”.
 Casos y más casos. Pensad en el que queráis. Chico que libra a la chica de una situación difícil, chico que mantiene económicamente a la chica, chico que somete a la chica a golpe de palabra… Chicas, chicas, chicas. Chicos, chicos, chicos. ¡Busquemos las similitudes, que las diferencias son evidentes! Todas, todos, somos personas. Ellos y nosotras. Nosotras y ellos.
 Hablaba hace poco con unas amigas sobre estas cosas. Hablaba de la literatura que, desgraciadamente, transmite valores erróneos. Y lo más patético del tema es que buena parte de esa “literatura” la escriben mujeres. Mujeres que, al parecer, no valoran todo lo que otras mujeres han tenido que sufrir para que a día de hoy estemos donde estamos.
 Rompamos con eso. Mandemos al maldito infierno toda esa ristra de tópicos enfermizos, de clichés opresivos que nos devuelven al asqueroso patriarcado. Demos una patada en el culo a todas esas palabras hirientes, a todos esos sucios comentarios que nos hagan sentir inferiores. Ni lecciones de cómo vestirse, ni sanciones o castigos por no tener sólo amigas, ni miradas asesinas porque alguien esté “tirándole los trastos, la caña o lo que os dé la gana” a la chica de “x”. No hay chicas de nadie, al igual que no hay chicos de nadie. Somos todos iguales. Todos y cada uno de nosotros, todas y cada una nosotras.

 Rompamos con eso, decía. Desde abajo. Empecemos una revolución, una en la que podamos denunciar todo aquello que es injusto, en la que nadie se sienta oprimida u oprimido bajo la fuerza, física o verbal, de nadie. Luchemos. Con uñas y dientes. Luchemos hasta que consigamos que todas las nuevas lectoras defiendan las relaciones sanas, las que no hablen de qué ropa ponerse, de cómo sonreír, de cómo maquillarse… una literatura que no implique etiquetas como “puta” o “calienta-pollas” para las chicas que tengan vidas sexuales activas, una que no hable de chicos con pasados de mierda que pretendan justificar reacciones abusivas. Hablémosles de relaciones sanas, de hombres que respeten, de mujeres que se hagan respetar. Hablémosles de personas. Seamos, todas y todos, todos y todas; feministas. 

8/7/17

RESEÑA #86: LAS CHICAS


RESEÑA #86: LAS CHICAS

¡Hola, hola, hola!

 Si alguien me hubiera dicho, hace poco más de dos o tres meses, que tendría que interesarme por los procesos que se siguen en una secta, me hubiera reído. Nunca me ha interesado ese tema, ni siquiera por el “morbo” que podríamos decir que suscita la mera mención de la palabra. ¿Sabéis ese dicho, el de “nunca digas: de éste agua no beberé”? Pues es cierto. Para una de las asignaturas de la carrera – psicología de los grupos –, tuve que realizar en grupo un trabajo sobre las sectas. El tema a mí me parecía aberrante, pero la elección democrática dejaba bien claro que mi opinión importaba poco o nada. ¿Y por qué os cuento todo esto? Muy sencillo. La secta que escogimos nosotras fue la que lideraba Jim Jones (la Secta del Pueblo) y el libro Las chicas trata sobre la secta liderada por Charles Manson. ¿Os suena? ¿No? Bueno, ¡dentro reseña!

Ficha técnica



Título: Las chicas
Autora: Emma Cline
Editorial: Anagrama. Panorama de narrativas
Número de páginas: 312
ISBN: 9788433979582
Precio: 19,90€

Sinopsis

 California. Verano de 1969. Evie, una adolescente insegura y solitaria a punto de adentrarse en el incierto mundo de los adultos, se fija en un grupo de chicas en un parque: visten de un modo descuidado, van descalzas y parecen vivir felices y despreocupadas, al margen de las normas. Días después, un encuentro fortuito propiciará que una de esas chicas, Suzanne, unos años mayor que ella, la invite a acompañarlas. Viven en un rancho solitario y forman parte de una comuna que gira alrededor de Russell, músico frustrado, carismático, manipulador, líder, gurú. Fascinada y perpleja, Evie se sumerge en una espiral de drogas psicodélicas y amor libre, de manipulación mental y sexual, que le hará perder el contacto con su familia y con el mundo exterior. Y la deriva de esa comuna que deviene secta dominada por una creciente paranoia desembocará en un acto de violencia bestial, extremo.

Mi opinión

 Evie Boyd es una adolescente como cualquier otra. Una niña de catorce años que se preocupa por banalidades como saber la forma exacta de gustar a los chicos, una de esas niñas que tienen una mejor amiga con la que va a todas partes. Ahora bien, la pequeña Evie tiene un problema: se siente totalmente fuera de lugar en su casa, como si el hecho de que su madre se preocupara por sí misma y no sólo por ella fuera motivo de enfado, como si el divorcio de sus padres fuera algo de dimensiones exacerbadas… como si le faltara algo. Lo peor de todo, es que para el nuevo curso sus padres han decidido meterla en un internado; y todo porque sus notas no son buenas.
 Sobra decir que todos los “problemas” antes descritos son iguales para todo el mundo. Todo el mundo ha sido pequeño, así que, ¿qué hay de malo en dejar que la edad del pavo pasee ante nuestros ojos? Ahora bien, hay límites. Evie, la dulce e inocente Evie, ve un día a unas chicas. Unas chicas de aspecto despreocupado, casi salvaje. Las chicas.
 Comentaba en el inicio de la entrada que jamás me ha interesado el tema de las sectas. Lo mantengo. Me parece perturbador, malsano y, ¡qué demonios!, da un mal rollo de tres pares de narices. Contrariamente a lo que podáis pensar, Emma Cline no hace apología de este, digamos, fenómeno. Hace un análisis exhaustivo, uno que pasea por las etapas de la adolescencia y los estadios de la captación de adeptos. Un trabajo brillante, si queréis mi opinión; porque la atmósfera opresiva, el descuido y la verborrea carismática impregna todas y cada una de las páginas de este libro.
 Entre las chicas, hay una que parece brillar con luz propia. Suzanne Parker, mano derecha de Russell, junto con Guy – un chaval cuyo único papel es ejercer de algo muy similar a un chulo, para que os hagáis una idea –. Evie cae rendida ante su desparpajo, ante su mal humor y su osadía. Atributos positivos a ojos de una niña impresionable que sólo quiere un poco de cariño. Aquí quiero detenerme un momento. No consideré, en ningún momento, que Evie Boyd fuera una de esas chicas desatendidas. Todo lo contrario. Su madre la quiere, y así lo demuestran sus actos. Tal vez su comportamiento acusatorio y ofensivo hacia los “pretendientes” de su madre no se deba más que a un desajuste tras el divorcio; pero, sintiéndolo mucho, me pareció desmedido.
 Volviendo a la trama, que es lo que nos ocupa, Evie se pelea con su mejor amiga una tarde cualquiera y, dado que no tiene nada mejor que hacer, decide ir a comprar a la tienda. Lo que empieza siendo un acto banal, se convierte en el inicio o, al menos, primer contacto de nuestra protagonista con las chicas. Suzanne quiere papel de váter. De hecho, quiere robarlo. Y Evie finge que lo roba, sólo para hablar con ella.
 Supongo que no estaría de más explicaros cómo sucede todo realmente. El libro nos lo narra la propia Evie, con su egoísmo y sus motivos; pero nos habla del pasado sin perder de vista su presente: una mujer que no tiene nada, que vive encerrada en sus recuerdos, prisionera sin celda del mal sabor del arrepentimiento.
 El incidente del papel de váter, puramente anecdótico, nos conduce al desencadenante real. Evie Boyd pedaleando furiosamente, viendo cómo la cadena de la bicicleta se sale y alzando la cabeza para toparse con un gigantesco autobús negro del que se baja Donna, una de las chicas, diciéndole que suba, que van a ayudarla y dejarle que participe en el Solsticio de Verano. Amigas, amigos… ya estamos dentro.

 Y, ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

 Se ha estudiado que, en las sectas, lo más importante es aprovechar la vulnerabilidad del futuro adepto. Se ha estudiado que las drogas, palizas y rezos son importantes para obtener la sumisión absoluta. Se han estudiado las vertientes, los métodos… y, pese a todo, lo más sorprendente es que siga habiendo gente desalmada que usa todo eso no cómo objeto de estudio, sino como proyecto de futuro. Nuestro dulce y carismático Russell, se presenta ante Evie Boyd la noche del solsticio, con sus palabras dulces, sus canciones de amor libre y despersonalización del yo. ¿Y qué hace la dulce Evie, la niña que cree que su madre no la quiere o, al menos, no la merece; la niña que no soporta la indiferencia de su padre, ese que se acuesta con una mujer mucho más joven y, para colmo, vive con ella? Se lo cree todo. Palabra a palabra.
 Evie Boyd no ve la cantidad de mierda que impregna el rancho. Huele el olor putrefacto, ve la miseria que comen, las pupilas dilatadas por las drogas, casi puede palpar el humo de la marihuana. Lo ve todo, pero está tan ciega, tan rematadamente cegada por la magnificencia subjetiva de Suzanne, que cede. A todo. Deja que Russell le diga lo preciosa que es, deja que el señor Russell la masturbe en un remolque lleno de mierda, ese hombre que deja que esa pobre niña se una a la maldita secta. ¡Un hombre adulto beneficiándose a una niña! ¡Y no sólo eso! ¡Beneficiándose a todo ser con vagina que ande por allí! ¡Venga ya!
 Sí, lo sé, lo sé, me enfado. Pero es que no me faltan motivos. El speed, el ácido y la maría se convierten en la constante de la vida de Evie. Drogas que hacen que flipes lo que no está escrito, por el módico precio de sentirte parte de algo. Sentirte parte de algo. Permitid que me ría, porque tiene narices el asunto. La despersonalización, la pérdida de la identidad para la consumación del yo grupal; palabras bonitas que tienen un único objetivo: Russell quiere dinero y sus adeptos, sus fieles seguidores, van a conseguirlo.
 La historia, en líneas generales, es muy buena. Vemos los pasos de Evie por aquel mundo depravado, la vemos robar a su madre, a su vecino. La vemos, además, siendo mancillada por manos obscenas. No es que yo tenga nada en contra del sexo libre, es que aprovecharse de una cría me parece, sencillamente, asqueroso. Porque eso es lo que pasa aquí, que Evie Boyd lo da todo por sentirse querida, por sentir que alguien le presta atención, por escuchar palabras dulces de otras bocas.
 Russel y Mitch me dieron verdadero asco. Puede que más el primero que el segundo, pero ojo, que el señor Mitch tiene las santas narices de acostarse con Evie, así que para el caso son el mismo tipo de mierda con distinto nombre. A lo que voy. Mitch le dice a Russell que firmarán en la discográfica, algo que favorecerá “el grupo”. Y al final, sencillamente, no  lo hace. ¿Y qué pasa después? ¿Se va de rositas? Por supuesto que no.
 Suzanne es, a todas luces, el alma del libro. Una chica atormentada, desprovista de compasión o sentimientos positivos que vayan más allá de lo que Russell le pide. Una chica que, probablemente, necesita tanta atención como Evie, ya que nuestra propia protagonista habla de ella como alguien con quien “conecta”. Si me preguntaran si me gustó el personaje de Suzanne, diría que sí. Sus sombras, las oscilaciones de su carácter, el cómo cuida de Evie, pese a que ésta sólo quiera estar con ella… me asombraron y me horrorizaron a partes iguales. Tal vez sea una cuestión de buena construcción, puede que Emma Cline logre con su prosa vendernos bien el asunto; pero yo sigo pensando que lo que inclinó la balanza, lo que de verdad hizo que me gustara Suzanne, fue el hecho de que supo parar a tiempo. No sus actos, aquello fue aberrante; sino la depravación de Evie Boyd. La sacó del coche. La sacó del maldito coche.
 No quiero desvelar nada. El libro cuenta con todo lo necesario para hacer de la lectura una delicia, una que deja un sabor amargo, eso sí. Y es que el final me resultó más abrumador todavía que el resto de la historia. Ver cómo, poco a poco, la vida el rancho se vuelve oscura, aislada y deprimente. Todo ese amor libre de finales de los sesenta, rozando los setenta, convertidos en un bucle de odio que engendra una verdadera locura. Desolador, sin duda. No sé a qué esperáis para leerlo.

Con todo, Las chicas es una novela cargada de emociones. La vida de Evie Boyd, convertida en un amasijo de decepciones. A través de la deliciosa pluma de Emma Cline, podemos adentrarnos de lleno en la truculenta vida del rancho; vida que cambia, y mucho, durante la estancia de nuestra protagonista.

Nota: 4/5


Citas

(…)
 Volví la mirada por las risas, y seguí mirando por las chicas
(…)

(…)
 Gran parte del deseo, a esa edad, era un acto deliberado. Nos empeñábamos en difuminar los bordes toscos y decepcionantes de los chicos para darles la forma de alguien a quien pudiéramos amar. Decíamos que los necesitábamos desesperadamente con las palabras típicas, repetidas de memoria como si estuviésemos leyendo una obra de teatro. Más tarde lo vería: lo impersonal y rapaz que era nuestro amor, enviando su señal por todo el universo con la esperanza de encontrar un depositario que diera forma a nuestros deseos.
(…)

(…)
 Tamar no estaba siendo ruin, pero me sorprendió, esa facilidad con la que desmontó a mi padre. Nunca se me había pasado por la cabeza, en realidad, que pudiera ser una figura cómica, alguien que cometía errores, o que actuaba como un niño, o que iba tropezando sin remedio por el mundo y necesitaba que lo guiaran.
(…)

(…)
 Querías algo y no podías evitarlo, porque no había nada más que tu vida, era sólo contigo con quien te despertabas, ¿y cómo te ibas a decir a ti mismo que lo que querías estaba mal?

(…)

1/7/17

Wrap Up Mayo y junio (2017)


WRAP UP

Mayo y junio (2017)

¡Hola, hola, hola!

 Cumpliendo una semana más, sí, sí. ¿Y qué mejor manera de empezar el mes que con un resumen de todo lo que leí durante los meses de mayo y junio?

 ¡Dentro wrap up!



MAYO

BELLEZA CRUEL, de Rosamund Hodge

Nota: 3,5/5

(Reseña pendiente)


 Todo el mundo hablaba de retellings y yo tenía este en casa desde hacía demasiado tiempo. Así, tal cual. La portada es de esas que te dejan con la babilla colgando y, aunque de pequeña no era precisamente muy fan de la historia de Bella y Bestia, debo decir que este enfoque me ha gustado mucho. Ahora bien, creo que ya comenté en la última entrada – que podéis leer haciendo clic aquí – que le faltaban algunos “toques”. Con esto me refiero a que Belleza cruel es un libro de corte juvenil y se nota. Ojo, no digo que eso sea malo, ¡todo lo contrario! Sencillamente, a mí me faltó picardía, crueldad y, ¡qué demonios!, mucha más mala hostia. Sí, lo sé, soy una verdadera ordinaria, pero es la verdad.
 Poco más que decir. Espero poder traeros prontito la reseña.


LA CASA DE LAS BELLAS DURMIENTES, de Yasunari Kawabata

Nota: 4/5

(Sin reseña para el blog)


 Uno de los libros más curiosos que he leído en toda mi vida. Mi madre quería leerlo y, tras comentarlo por encima, decidí animarme también. Un libro muy cortito, sin duda, de esos que en dos días dejas más que listo. Como decía, un libro curioso; y es que nuestro protagonista, Eguchi, es un señor muy mayor que decide pasar la noche junto a toda una serie de jóvenes narcotizadas. Sí, narcotizadas. Las chicas duermen profundamente junto a ancianos, momento que ellos aprovechan para reflexionar sobre sus vidas, para empezar a aceptar que sus vidas se acaban. La premisa, de lo más sugerente, da pie a un relato corto que, a mi juicio, no deja indiferente. Lo mejor, sin duda, es el final. Tan abrupto, tan crudo.
 Debo reconocer que no era un libro que tuviera ganas de coger. Me explico. A lo largo del relato no pasa absolutamente nada. Eguchi se limita a reflexionar, como decía, sobre su vida. Concretamente, lo que atormenta a nuestro señor mayor es su vida amorosa, una muy activa, si me permitís el inciso. Ahora bien, el hecho de que no me muriera de ganas por seguir leyendo no quiere decir que el libro sea aburrido. La prosa está muy cuidada y los paisajes que se desprenden de la obra son de lo más evocadores. No dudéis en darle una oportunidad.


AFTER DARK, de Haruki Murakami

Nota: 5/5



 No tengo mucho más que decir. Todo quedó dicho en la reseña. Murakami es un autor maravilloso, melancólico en extremo, con una capacidad para confeccionar escenarios grises que a mí me tiene enamorada. La historia que nos cuenta After dark, esa noche cualquiera en un lugar cualquiera, es maravillosa. No sé a qué esperáis para leerla.


LA LADRONA DE LIBROS, de Markus Zusak

Nota: 5/5

(Reseña pendiente)


 De una joya a otra totalmente diferente. Creo que no había llorado tanto en toda mi vida. Si Yo antes de ti me rompió el corazón, La ladrona de libros no dejó nada que salvar, ni un triste pedacito. Polvo y cenizas. ¡Y qué bien le va eso a la historia!
 Una historia preciosa, con unos personajes perfectos. Desde nuestra adorable Liesel hasta el pobre Rudy. ¡Y cómo quise yo a ese desdichado de Steiner! A él y a todos los demás. La vecina gruñona, los padres adoptivos de Liesel y toda la maldita familia de Rudy. No quiero contaros nada, porque el libro es demasiado especial, demasiado perfecto, y nada de lo que yo diga (escriba) va a estar a la altura de tan maravillosa prosa. Porque sí, amigas y amigos, Zusak es de esos autores que tiene el don de la palabra y rompe corazones sin piedad. El mío, al menos, se lo llevó con esta historia.
 Leedlo. Sin más. Coged el libro, empapaos de la historia y llorad cuando todo acabe.


MEDIA VIDA, de Care Santos

Nota: 4/5

(Reseña pendiente)


 Leí una reseña en la que se dejaba muy bien el libro, así que, como hacía mucho tiempo que no leía nada de la autora, decidí darle una oportunidad. Un libro muy divertido, eso me pareció. La historia de cinco mujeres totalmente diferentes. No quiero contaros nada, porque espero despacharme bien a gusto en la reseña, pero sí os diré que odié con todas mis fuerzas a Olga. Lo más bajo como persona, eso me pareció. Cobarde, hipócrita, mentirosa, envidiosa… y toda una ristra de adjetivos despectivos que, si queréis mi opinión, se merece. Del primero al último.
 Aunque lo comentaré con más detalle en la reseña – y seguramente haga una entrada dedicada única y exclusivamente a hablar de ello –, quisiera destacar algo que a mí me encantó y es la reflexión de “vaciar de mierda los cajones”. Algo que todo el mundo debería hacer de vez en cuando, ¿no creéis?


JUNIO

ENTRE TONOS DE GRIS, de Ruta Sepetys

Nota: 5/5

(Reseña pendiente)


  Hacía muchísimo tiempo que quería leer esta novela. Había leído reseñas tan positivas como negativas, ¡ya era hora de que me formase mi propia idea! Las comparaciones son odiosas y es por eso que no compararé La ladrona de libros con Entre tonos de gris. Para mí, los dos libros son igual de especiales. Cuentan cosas diferentes, de formas distintas. No hay más que decir a ese respecto.
 La historia de Lina me ha parecido conmovedora. Ver (leer) cómo tanto ella como su madre y su hermano tienen que subir en un tren a un destino incierto por orden de los rusos fue desgarrador. La  historia de una niña que deja de ser una niña, de un niño al que le arrebatan su infancia y una madre a la que le obligan a ver sufrir a sus hijos. Historias reales, para mayor vergüenza. Hambre, sangre, lágrimas y sonrisas. Adoré cada palabra y es que Sepetys sabe calar hondo. La prosa no es nada del otro mundo. Sencilla, directa y tan atrozmente sincera que no pude evitar sentir un nudo en el estómago.
 Leed la novela. Por favor, hacedlo.


LA DOMA (Amos y Mazmorras 1), de Lena Valenti

Nota: 4,5/5

(Reseña pendiente)


 Sí, necesitaba un descanso. Estaba hasta el culo de los exámenes – una vez más, me declaro una ordinaria hablando (escribiendo) – y pensé que no había nada mejor que la prosa de Lena Valenti para sobrellevar el estrés. ¡Vaya si acerté!
 Todas aquellas, y todos aquellos, que ya me conozcáis, sabréis que Valenti es una de mis autoras favoritas. Sumar eso al hecho de que sentía verdadera curiosidad hacia el truculento y misterioso mundo del BDSM fueron los motivos por los que me lancé a devorar esta saga.
 Sin prejuicios, sin esconder información, La doma es una novela introductoria a un mundo, a mi juicio, de lo más interesante. No es sexo por sexo, latigazos, bolas de castigos, etc. Ni mucho menos. Es una historia divertida, con personajes que te roban el corazón al mismo tiempo que logran ponerte histérica. ¿No es precisamente eso lo bonito de la literatura?
 Dad una oportunidad a Cleo, a Leo. Dad una oportunidad a Lena Valenti.


SPUTNIK, MI AMOR, de Haruki Murakami

Nota: 5/5

(Reseña pendiente)


 Tercer libro del autor. Tercera joya. Una vez más, Murakami nos regala una historia tan gris como bonita, una en la que nada es lo que parece y redescubrirse a una misma, a uno mismo, es lo más importante. ¿Cuántas veces habéis sentido que no estáis donde deberíais estar, que os habéis equivocado? ¿Cuántas veces os habéis descubierto diciéndoos que las decisiones que habéis tomado no son las correctas? Eso es precisamente lo que analiza nuestro autor, a través de tres personajes, todos ellos maravillosos, aunque, si queréis mi opinión, la mejor fue Sumire.
 No diré nada más, sólo que leáis a Murakami. No os hacéis una idea aproximada de la maravilla que os estáis perdiendo.


TANNÖD, EL LUGAR DEL CRIMEN, de Andrea Maria Schenkel

Nota: 2/5

(Sin reseña para el blog)


 ¡Y así de mal acabó el mes! La nota es, siendo honesta, demasiado generosa. Si acabé el libro fue sólo porque se trata de la novela que se escogió en el club de lectura de mi pequeña ciudad. Uno que a mí me puso de mal humor, ¡vaya pérdida de tiempo! La idea es buena, de verdad que sí, pero la autora, sencillamente, no sabe llevarla. La prosa es simplona, insustancial; los personajes pasan sin pena ni gloria; y es todo tan rematadamente evidente que sólo me quedaba poner los ojos en blanco. Duras palabras, ¿verdad? Bueno, insisto en que estoy siendo generosa.
 No tengo nada más que decir. Un libro que no merece que pierda el tiempo escribiendo sobre él. Si sentís curiosidad, leedlo. Tal vez lo único bueno que se puede rescatar es que se lee prácticamente solo.


¡Y esto ha sido todo por hoy! Nueve libros en dos meses. No está mal, ¿verdad?

 Supongo que ya sabéis lo que viene a hora. ¡Vuestro turno!

¿Qué tal fue junio? ¿Muchos libros? ¿Alguna joya? ¿Algo que estéis deseando recomendar? ¿Alguna cita que os rompiera el corazón? ¿Acabasteis el mes con un libro genial o con uno de los que hacen que estéis deseando acabar?

¡Contadme, contadme, contadme!


¡Un besazo muy pero que muy grande!