29/5/16

RESEÑA #65: EL VIAJE MÁS LARGO


RESEÑA #65: EL VIAJE MÁS LARGO

¡Hola a tod@s! J

 Bueno, pues se ha quedado bien la semana, ¿eh? El solecito ha vuelto y yo ya casi no puedo ni dormir por las noches. Si algún día muero asfixiada, sabed algo: ¡luché con garras y dientes! Bromas aparte, creo que sobra decir que hace mil años que tenía que haberos traído esta reseña. Sin embargo, ya sabéis que soy un completo y absoluto desastre para todo el espectro de la vida y… sé que en el fondo no os importa (banalizando el desastre, sí, sí).
 ¡Dentro reseña!

Ficha técnica



Título: El viaje más largo
Autora: Nicholas Sparks
Editorial: ROCABOLSILLO
Número de páginas: 400
ISBN: 9788415729471
Precio: 6,95€

Sinopsis

Siguiendo la estela de su aclamada primera novela, El cuaderno de Noah, Nicholas Sparks vuelve a seducirnos con la historia de dos parejas cuyas historias de amor se cruzan de la manera más sorprendente.
Dos parejas cuyas historias de amor se cruzan de la manera más sorprendente…
Un hombre de noventa años se encuentra solo en una carretera nevada después de haber tenido un accidente en un paraje aislado. Tan solo consciente a ratos y en espera de que le rescaten, aparece ante él el amor de su vida, quien murió hace un tiempo. En el espacio que separa la realidad y la imaginación, recuerdan su vida juntos: cómo superaron el trauma de no poder tener hijo; cuando se convirtieron en coleccionistas de arte reconocidos; el dolor que supuso la muerte de ella…
 La otra historia de amor se da entre una joven estudiante de arte y un cowboy que se enamoran perdidamente, a pesar de proceder de ambientes totalmente dispares. Ambos tienen ambiciones y sueños que cumplir pero él, además, se enfrenta a una cruel disyuntiva: o bien pone en peligro su vida si sigue compitiendo en el circuito de los toros o bien pierde la granja de su familia.

Mi opinión

 Ira es un hombre que ha vivido noventa inviernos, un hombre viudo que, como cada año, se dirige al hermoso lago en el que leía cartas a su difunta esposa, Ruth, por su aniversario. Dada su avanzada edad, Ira decide adelantar el viaje y en pleno febrero, con una gran nevada, coge el coche dirección al lago. Tomando una de las curvas el coche se sale de la carretera, se salta el quitamiedos y queda estancado en una pronunciada pendiente, con el conductor gravemente herido. El accidente hace que Ira empiece a echar mano de sus dulces recuerdos, acompañado de una imagen generada por su subconsciente, Ruth, el amor de su vida. Juntos reconstruirán su pasado mientras Ira espera a que alguien le rescate.
 Mientras tanto, meses antes, Sophia, una estudiante de último año de Bellas Artes, se ve envuelta en una drama de lo más rocambolesco: Brian, su ex-novio, un chico de lo más popular en la universidad, no para de acosarla. Él quiere una tercera oportunidad – después de dos engaños consecutivos – y ella no está dispuesta a dársela. Una de las aburridas tardes en la residencia, su compañera de habitación y mejor amiga, Marcia, obligará a Sophia a asistir a una exhibición de monta de toros. Lo que ella no sabe es que, gracias a Marcia, su historia, su viaje más largo, está a punto de empezar.
 Tras leer La última canción sabía que debía dar una segunda oportunidad a Nicholas Sparks, así que, al ver la película del libro que vengo hoy a comentar, fui a la biblioteca. Conseguir El viaje más largo se convirtió en toda una odisea pero, una vez en mis manos, las páginas pasaron volando. Sparks vuelve a hacer alarde de su prosa detallada y cuidada, cargada de ternura y pensamientos profundos sobre temas muy diversos: el amor, la fidelidad, la familia, el dinero… Bien es cierto que la anterior obra que leí del autor era bastante más juvenil, algo que no ha hecho que ésta otra se me haya hecho pesada. Todo lo contrario. La confección de dos historias de amor paralelas, una pasada y otra presente, me ha dejado con una gran sonrisa en los labios.
 Luke hace tiempo que dejó la monta de toros por un accidente con el archiconocido Big Ugly Critter, un toro bravo muy violento, casi psicótico. Después de un largo período de reposo, ha vuelto a los ruedos con el objetivo de ganar un buen pellizco. Tras su primer contacto con una disciplina tan arriesgada, va al granero con el resto de vaqueros y visitantes a pasar un buen rato. Extasiado por todo lo que le inspira volver “al negocio”, sale fuera a que le dé el aire, algo que le permite presenciar la fuerte pelea entre una chica y el que parece ser su novio despechado. No debe intervenir. Lo sabe. Y aun así lo hace. Hay algo en esa chica que la hace diferente, algo que le atrae irremediablemente… y piensa descubrir qué es.
 Tras conversar, Sophia y Luke deciden empezar a quedar, para ir conociéndose. Son dos personas totalmente diferentes. Ella, una chica de ciudad que aspira a trabajar en un museo. Él, un chico de campo que arriesga el cuello en las montas de toros, así como ayuda a su madre en el rancho… Una mujer con la que no tiene buena relación a raíz del secreto que el chico arrastra. ¿Podrán las diferencias mantenerlos el uno junto a la otra o, por el contrario, éstas mismas los separarán de forma irremediable? ¿Qué es eso que Luke no cuenta, eso por lo que su madre parece tan enfadada? ¿E Ira? ¿Logrará sobrevivir?

 Y ahora… Bienvenid@s a la Zona Spoiler

 Si hay algo que me ha fascinado de la novela es la facilidad con la que Nicholas Sparks nos muestra dos historias tan diferentes pero tan parecidas al mismo tiempo. Ira es un hombre que siempre ha adorado a su mujer, esa mujer que llegó de Viena y aprendió inglés gracias a su madre. Los momentos que ambos pasan en el coche, reconstruyendo su historia, me ha hecho suspirar de amor en más de una ocasión. Quiero decir: Ira es un hombre dulce, prácticamente perfecto. Se desvivió durante su juventud, su madurez y su vejez por Ruth, esa mujer dulce y compasiva a la que se le privó por los duros juegos del destino de lo único que quería: un hijo.
 Sobra decir que devoré todos los recuerdos, muriéndome de ganas por desentrañar los secretos de la pareja. Su relación, cortés, me pareció muy tierna. Eran otros tiempos y eso es palpable en todas y cada una de las páginas. Eso sí, debo decir que para mí la historia de Luke y Sophia no queda, ni mucho menos, en un segundo plano.
 Me ha gustado muchísimo Sophia: es una chica fuerte, con un gran carácter. Es dulce cuando debe serlo, dura cuando la situación lo exige… Me ha resultado tan humana, con sus demonios, sus inseguridades y sus virtudes. Simplemente perfecto. Luke… ¿Qué decir? No paraba de darle vueltas a su situación con su madre. Se nos dan los datos muy poco a poco y, aunque bien es cierto que desde el principio se intuye la fuerte implicación del toro que lo mandó de cabeza a la UCI, no tenía ni idea de hasta qué punto era importante ganar las competiciones.
 El hecho de que Luke luche con uñas y garras para conseguir dinero para mantener el rancho en funcionamiento me ha dejado encandilada, aunque me ha gustado todavía más cómo, poco a poco, se da cuenta de lo mucho que significa para él esa chica que conoció una noche de pura casualidad.
 Nicholas Sparks tiene un don en la palabra romántica, pero también en la dramática y es que en las dos novelas que he leído he podido apreciar la presencia de la muerte. Me dolió muchísimo la gradación que se fue estableciendo en los recuerdos de Ira: desde sus tiempos mozos, con menos preocupaciones; a la muerte de su esposa, con la consiguiente depresión y su superación. Lo mismo con Luke y Sophia. Sentí el corazón en un puño cuando nuestra protagonista vio el vídeo en YouTube de todo lo que pasó aquel fatídico día, de cómo Luke, ese chico del que está irremediablemente enamorada, estuvo en el abismo entre la vida y la muerte.
 La relación familiar me pareció realmente enternecedora. Me maravilló ver como Linda, la madre de Luke, se preocupaba por la vida de su hijo, como incitaba a éste a contar la verdad a su novia: la caída y la consiguiente represalia del toro le produjo fuertes lesiones, llegando al límite de tener una pequeña placa de titanio cerca del bulbo raquídeo. Un nuevo golpe del mismo calibre o menor y… salvar su vida no será una posibilidad.
 Si hay algo que no ha logrado acabar de encantarme es la escasa cantidad de tiempo que Sophia y Luke pasan con Ira. Vamos a ver, tenía claro que antes o después serían ellos quiénes le encontrarían, pero me hubiera gustado que él les contara con más detalle lo que Ruth significó para él. No me malinterpretéis, estuve al borde de las lágrimas mientras Sophia leía aquella carta. Hermosa, desgarradora. Pero no fue suficiente.
 El final es, tal vez, algo precipitado. Me faltó algo más de tiempo para poder saborear todo lo que estaba pasando. Es idílico, casi irreal, aunque no por ello menos hermoso, sin embargo, una vez más, me faltó una mayor cantidad de momentos compartidos entre los que, a lo largo de la historia, son nuestros tres protagonistas.

 Con todo El viaje más largo contiene dos historias de amor paralelas y hermosas a partes iguales. Una pasada, una presente. La prosa de Nicholas Sparks, simplemente deliciosa, nos conducirá a través del mundo de las montas de toros, de los tiempos de antes y después de la guerra, del arte y, de lo que es más importante… El viaje más largo: la vida.

Nota: 4.5/5


Citas

(…)
 Su voz me ha seguido como una sombra fiel en el viaje más largo: la vida.
(…)

(…)
-Pues la verdad es que me encantaría, ¿sabes, Sophia?
 Ella rompió a reír al reconocer la imitación. Además, le había gustado la forma en que él había pronunciado su nombre, más despacio de lo que estaba acostumbrada a oírlo, pero también con más dulzura; las sílabas se habían enredado en su lengua en una cadencia agradable, sin prisa.
(…)

(…)
-Habría sido distinto si tus padres no hubieran ido detrás de nosotros – digo –. Si no hubieran hecho de comparsa, me habría echado a tus pies, te habría tomado la mano, te habría cantado una serenata y luego te habría preparado un ramillete de flores silvestres. Tú te habrías desmayado.
(…)

(…)
-No, es que tú eras así de verdad – dice ella –. Y, sin embargo, no eras tú. Te habías convertido en un hombre durante aquel año que habíamos estado separados. Incluso me cogiste de la mano mientras me acompañabas hasta la puerta, algo que nunca antes habías hecho. Lo recuerdo porque me provocó un cosquilleo en el brazo; entonces te paraste y me miraste a los ojos, y en ese momento supe exactamente lo que iba a suceder.
-Me despedí con un beso – admito.
-No – me corrige Ruth, y su voz adopta un registro seductor más grave –. Me besaste, sí, pero no fue sólo para despedirte. Incluso entonces fui capaz de percibir la promesa inherente a aquel acto, la promesa de que siempre me besarías de ese modo.
(…)

(…)
 La verdad es a menudo un arma terrible.
(…)

(…)
-No me había dado cuenta – contesto.
-A menudo lloras mientras duermes – insiste Ruth –. Al principio de estar callados, te oía gimotear toda la noche, y eso me partía el corazón. Te frotaba la espalda y te acallaba con ternura, y a veces te dabas la vuelta hacia mí y te calmabas. Pero otras veces seguías gimiendo toda la noche, y a la mañana siguiente me decías que no podías recordar el motivo.
-A veces no me acordaba.
 Ella me mira fijamente.
-Pero a veces sí – apostilla.
(…)

(…)
 No era nuestro primer beso, pero, en cierto sentido, se convirtió en mi favorito, aunque solo fuera porque llegó cuando más lo necesitaba y marcó el inicio de uno de los dos períodos más maravillosos y decisivos de mi vida.
(…)

(…)
 Eso me gustaba. Me gustaba el misterio que le confería a mi vida. Me gustaba aquel silencio esporádico que se instalaba entre nosotros, ya que el nuestro era un silencio cómodo. Incluso diría más: era un silencio apasionado, un silencio que tenía su origen en el confort y el deseo. A menudo me he preguntado si eso nos convertía en una pareja única, o si es algo que la gente experimenta con frecuencia.
(…)

(…)
 Comprendo que el amor y la desdicha van de la mano, ya que lo uno no puede existir sin lo otro; no obstante, muchas veces me pregunto si ese intercambio es justo.
(…)

(…)
-No deberías quejarte; no resulta atractivo.
-Hace años que ya no resulto atractivo.
-Te equivocas – rebate ella –. Tu corazón todavía es hermoso, tus ojos todavía son bondadosos, y eres un hombre bueno y honesto. Con eso basta para ser atractivo toda la vida.
(…)

(…)
-Bueno, la verdad, me alegro de que al final os hayáis peleado. ¡Ya era hora! En mi opinión, una relación no es totalmente seria hasta que no se ha pasado por una pelea real. Hasta entonces, todo es de color de rosa. Al fin y al cabo, uno no sabe si algo es verdaderamente importante hasta que no lo ha puesto a prueba. – Le guiñó el ojo –. Y el revolcón tras la reconciliación es siempre espectacular.
(…)

(…)
 El hecho de haberme ocupado de mi padre me había enseñado a esperar esa clase de retos, y conseguí superarlos con éxito. Lo que no había esperado, sin embargo, era la interminable retahíla de tormentos menores (pequeñeces que antes eran fáciles de manejar se habían tornado infranqueables). Ya no soy capaz de abrir una lata de mermelada; he de pedirle a la cajera del supermercado que las abra por mí antes de guardarlas en la bolsa de la compra. Mis manos tiemblan tanto que mi escritura apenas es legible, un problema que me afecta a la hora de pagar las facturas. Puedo leer solo si hay mucha luz, y sin la dentadura postiza, no puedo ingerir nada más que sopa.
(…)

(…)
 En todo matrimonio que dura sus buenos años, la verdad siempre acaba por emerger, y la verdad es esta: nuestra pareja a veces nos conoce incluso mejor que nosotros mismos.
(…)

(…)
 Desearía tener el talento para pintar lo que siento por ti, ya que mis palabras me parecen inadecuadas. Me imagino usando el rojo para expresar tu pasión, y el azul celeste para tu bondad; un bosque verde para reflejar la profundidad de tu empatía, y el amarillo intenso para tu optimismo incansable. Y todavía me pregunto: ¿pero puede incluso la paleta de un artista contener la gama entera de lo que representas para mí?
(…)

(…)
-De no habernos conocido, creo que habría sabido que mi vida no era completa. Y habría viajado por todo el mundo en tu busca, aunque no supiera a quién buscaba.
(…)

(…)
-El arte es una mentira que nos hace ver la verdad, al menos aquella que nos es dado comprender – repitió –. Me gustaría que reflexionaran sobre esta frase. – Escrutó el auditorio, mirando a la audiencia en silencio –. Es una frase profunda, de mucho calado.

(…) 

20/5/16

Reflexiones de una lectora #2: Sobre los leviathanes de la lectura... Los spoilers

Reflexiones de una lectora
2

¡Hola a tod@s! J

 Bueno, pues al final la semana pasada no estuve muy pendiente del blog, ¿verdad? Pronto llegan los exámenes finales y, aunque me pese decirlo, tengo que empezar a ponerme en serio. Odio esa expresión. <<Ponerse en serio>>. Uf. En fin, creo que el tema lo dejamos para otro día. Ahora nada de clases (¡preocupaciones bien lejos!), vamos con temas, cuánto menos, más alegres.

 Hacía tiempo que no os traía una entrada para esta sección y, si soy sincera, la echaba un poquito de menos. Quiero hablar esta vez sobre otro tema que me tiene un poquito, digamos, atacada últimamente. ¿Y cuál es ese? ¡Vamos a ello!


Sobre los Leviathanes de la lectura… Los spoilers



 Si os  fijáis, en mis reseñas siempre incluyo un apartado para los spoilers. Sencillamente porque no me gusta nada toparme con confesiones veladas de un libro que o bien estoy leyendo o bien quiero leer. ¡Vamos a ello!
 Hace poco estaba yo sumergida entre las intrigantes páginas de Harry Potter y el misterio del príncipe, y quien dice poco dice mucho, porque nos remontamos a dos o tres meses atrás. El caso es que estaba ya frenética perdida por saber quién demonios era el intrigante príncipe, la persona que había confeccionado con maestría los apuntes del libro de pociones de nuestro ya conocido protagonista. Hasta aquí todo bien, ¿verdad? Claro, es perfectamente normal y estáis muriendo de aburrimiento. Sigamos, entonces. Llegué a un blog que hacía muy poquito había empezado a publicar y… me tragué un porrón de spoilers. Un porrón. Concretamente tres. Tres grandísimos spoilers que hicieron que tuviera que dejar la lectura de la rabia que me dio.
 ¿Y por qué os cuento eso? Como lectora, considero que lo más importante a la hora de adentrarse entre las páginas de un libro es saber lo menos posible. No digo que no haya que saber nada, ¡ni mucho menos! Me pirra estar informada, saber qué voy a encontrar a grandes rasgos en una futura novela… pero no quiero saber cómo acaba, quién es quién no parece ser y quién al final puede acabar muerto. Llamadme loca, pero el hecho de que me arruinen el final me cabrea. Y mucho.
 Así bien, quiero tratar el tema con más profundidad. No quiero quedar de estirada toca narices – creedme, no lo soy –. Me encanta crearme expectativas a lo largo de la historia, darle vueltas a lo que está pasando, ver creces a los diferentes personajes y conjeturar. Podría pasarme el día entero, sin exagerar, hablando sobre lo que podría o no pasar en una historia. Creo que soy la persona más sumamente pesada con eso. Sin embargo, odio saberlo de antemano. Si lo adivino sola olé por mí. Si me lo destripan... pierde la gracia.
 La gracia, amigas y amigos, que no es otra cosa que poder crecer a la vez que nuestros protagonistas favoritos. Tiradme piedras, pero me repatea la moral y quería compartir mis pensamientos con todas vosotras, con todos vosotros. Porque ya sabéis que me encanta debatir, que adoro el intercambio de impresiones – eso sí, con educación. Las personas que atacan de forma gratuita y por placer no serán nunca bienvenidas ni aquí ni en ningún sitio en el que esté yo –.
 Mi forma de hacer boicot a los spoilers es marcarlos. Si cuando leéis una reseña publicada por mí, decidís acabarla, ya vais prevenid@s: es muy probable que haya spoilers. Sin embargo, en la zona que queda exenta de spoilers no encontraréis ni una sola revelación relevante más allá de si un personaje “x” a mí me gusta más o menos, si la trama es de “tal” o “cual” manera, o si, por azares del destino, me recuerda a otro libro que ya he leído. Y esto lo hago porque creo que es justo que cuando leáis algo publicado por mí sepáis hasta dónde hay verdades relevantes, hasta dónde podéis saber sin temer tragaros información adicional.
 Quiero remontarme a un caso que me afectó especialmente, no por nada, sino porque creo que es el más representativo aún a día de hoy y con toda la expectación que han levantado las adaptaciones cinematográficas. Sí, os hablo de Leal. Decidme, ¿quién de tod@s vosotr@s no sabe aún cómo acaba ese libro? Yo no lo he leído y lo sé. Odio que haya personas que digan “¡uy, uy, uy! ¡He acabado el libro y el final es ESTE!”. No, no y no. NO, maldita sea.
 Supongo que es lo malo y lo bueno de las redes sociales: estás al día, sí, pero el precio a pagar es la eterna posibilidad de enterarte de cómo acaba tu lectura semanal, tu saga favorita o la recomendación de una persona con la que coincides en gustos.
 No quiero aburriros más con mis palabras ya que son sólo eso: palabras. Ahora quiero que seáis vosotras, vosotros, quiénes me habléis sobre el asunto J

¿Qué opináis del tema? ¿Os gustan los spoilers? ¿Los odiáis? ¿Os han destripado algún libro además de Leal? ¿Qué opinión os merece el hecho de en las redes sociales haya tantísimos spoilers? ¡Contadme, contadme, contadme!


¡Un besazo muy grande y feliz fin de semana!

11/5/16

Top 7: Personajes favoritos hasta la fecha


Top 7

Personajes favoritos hasta la fecha

¡Hola a tod@s! J

 Bueno, pues esta semana quería traeros un Wrap Up, pero como tuve un pequeño (gran) parón lector… durante el mes de abril no leí ningún libro entero. Sí, señoras, señores… durante el mes del libro no acabé nada. ¡Un aplauso! Así que, como soy una impresentable, juntaré el Wrap Up de mayo con el de abril – haré cómputo de lo que leí entre ambos meses –.
 Pero bueno, no pasa nada. ¡Os traigo otro Top 7! El segundo del blog J


7

BRIDGET

Verano en vaqueros, Ann Brashares



 Alguna vez he comentado que de pequeña odiaba leer. Dios, no podía ni ver un libro cerca de mí. No sé cómo no me salió una urticaria. Casualidades de la vida, aquí me tenéis ahora, devorando libros e incitando a la gente a que dé nuevas oportunidades a autoras y autores recién descubiertos.
 Uno de los primeros libros que leí sin quejarme demasiado (y recalco el demasiado) fue Verano en vaqueros. Es una historia muy sencilla, para lectores y lectoras muy jóvenes – no más de catorce años, o al menos así lo veo yo –, en la que cuatro chicas deben pasar el verano separadas. El punto de unión serán unos vaqueros aparentemente feos. ¿Cuál será la sorpresa de las cuatro al ver que les sienta a todas como un guante?
 De entre estas cuatro chicas, Bridget irá a un campamento de verano de fútbol. Y no creáis que a mí me gusta el fútbol – perdonadme, pero me muero de aburrimiento viendo un partido –. Lo que me cautivó de ella fue su fortaleza, su competitividad, su manera de cerrarle la boca a todo el mundo. <<Ah, ¿qué crees que no puedo? ¡Toma, ahora te callas!>>. En ese momento de mi vida me recordó mucho a mí: el querer darlo todo en el deporte, el querer ser mejor… para mí fue un 10 de protagonista y, a día de hoy, muchos años después, aún la recuerdo con cariño.

6

ALMA

Oscuridad, Elena P. Melodia




 Protagonista que a mí me robó el aliento. Una nueva forma de enfocar la vanidad y, más que la vanidad, la autoestima, el quererse a una misma. Sé que me vais a tachar de idealista y de “suelta sermones”, pero… hay que quererse más. Hablo muy en serio. Últimamente he visto más de lo que me gustaría las inseguridades de la gente. Y no me gusta. Vamos a ver, ¿a mí que leches me importa lo que opine otra persona si yo estoy a gusto? ¡Por amor de Dios, vamos a superar las estupideces de una vez! Por mí como si alguien sale a la calle con un pijama de Hello Kitty gritando que le gusta ir por la calle haciendo el pino. Eh, yo me alegro, mientras no se meta con nadie por mí como si va en bolas.
 ¿Y  por qué os suelto eso? Bueno, aunque es raro de mí, voy a contaros algo que me pasó hace poquito. Veréis, a mí me gusta el humor, pero el humor en todas sus vertientes. ¿Qué hay que hacer bromas escatológicas? Que se calle todo el mundo, que voy yo con la burrada del día. Pero, claro, siempre hay gente que esas bromas se las toma un poco a la tremenda. A ver, personas del mundo, ¿qué hay de malo en reírse de cualquier cosa? Tomarse las cosas muy a pecho lo único que consigue es amargar a la gente. ¿Suspendes? Palmadita en la espalda y adelante, ya tienes algo que contar. ¿Qué sacas un 10? Eh, olé por ti. ¿Qué te deja tu novio o tu novia? ¿Sabes qué? No valía la pena. ¿Qué has hecho algo malo? Admítelo, supéralo y… la próxima vez controla. Así de sencillo.
 Así que sí: hacen falta más personajes con la auto-estima de Alma. 

5

AYA

La princesa de hielo y fuego, Svend Morthens




 La cosa va de personajes fuertes, sí. Al principio no sabía qué pensar de esta chica. Me pareció en cierto modo demasiado arrogante, pero con encanto. Me explico: normalmente no me gusta la gente que peca de creída, de superior. Sin embargo, había algo en Aya, un deje de inseguridad que me dejó con ganas de más.
 El hecho de que desarrolle fobia a salir a espacios abiertos me dejó un tanto descolocada, pero me quedé todavía con mayor cara de susto al ver como la chica, por su padre, decide volver al exterior. El buscar la verdad a cualquier precio, eso la hace tan especial.
 Debo decir que es  la primera vez en mi vida que leía una novela de ese tipo y… ojalá me encuentre más así de maravillosas.

4

QUENTIN

Ciudades de papel, John Green




 Nadie es inalcanzable. Sólo somos personas. Una lección que vale la pena, un libro que no deja a nadie indiferente. Un personaje que tiene mucho que aprender y… lo hace. Me maravilló ver cómo Quentin convirtió en su prioridad a la gran Margo Roth Spiegelman. ¿Y por qué? Bueno, digamos que ese halo de héroe, de conquistador frustrado… me fascinó. Poco a poco él iba viendo que ella no era perfecta, que había mucho menos detrás de esa fachada de perfección de lo que nadie podía imaginar.
 Y fue verle recular, ver cómo por fin algo hacía “clic” ahí arriba, lo que logró que me encantara.

3

SUTTER

Mi espectacular ahora, Tim Tharp




 Sí, lo sé, lo sé. ¡Tiradme piedras! ¿Ya? ¿Suficiente? Vale, vamos con el tema.
 Un héroe, sí, sí. Me encanta cómo ve el mundo Sutterman. No hay nada lo suficientemente serio como para deprimirse. Así me gusta. ¿Problemas? Los que queráis, no diré que mentís en uno solo, pero, sed sinceras y sinceros, ¿no creéis que es una persona de lo más positiva, que transmite buen rollo?
 El modo en que, de forma casi inconsciente, prioriza el bienestar de los demás… me dejó encantada. Sé que no es el libro con la mejor acogida del mundo, pero, oye… A mí me encantaría tener un amigo como él.

2

CONOR

Un monstruo viene a verme, Patrick Ness




 Real. Eso es. Me gustó cómo un niño tan pequeño podía hacer frente a temas tan serios como el cáncer de su madre, como su mente de niño podía saber, desde el principio, que había algo cruel en sus pesadillas. El hacerle frente tanto a sus problemas como a los de su madre… un 10, eso es.
 Muchas veces  he comentado que menospreciamos a los niños pequeños, que los queremos hacer “tontitos”, para sentirnos nosotros superiores. Y claro que hay veces en las que un niño no puede afrontar los problemas, ¡para algo están los adultos! Pero no son tontos, no son unas mini-personitas que no saben pensar más allá del nuevo juego de Pokémon.
 El hecho de que Patrick Ness quiera, en cierto modo, desmitificar esas sandeces… me ha maravillado.

1

RON WEASLEY

Saga Harry Potter, J.K. Rowling




 (¡Lo sabíamos, Carme, eres la tía más predecible del mundo!). Bueno, bueno, bueno. Aquí ha llegado el momento fan, pero no en plan loca. Quiero exponer, de un modo más o menos objetivo (¡mentira y gorda!) por qué me gusta tanto este personaje. Ron Weasley empieza siendo un pobre niño menos listo que el resto, el típico que tiene que esconderse detrás de sus compañeros para sacar buenas notas, aprovecharse de la empollona y verse comparado una y otra vez con sus hermanos. Pero crece, madura. Del primer libro al segundo, se espabila. Sigue con ese humor, con esas ganas de vivir, de saber más, de enfrentarse a los problemas… Un luchador con todas las letras y, oídme, eso está muy pero que muy (MUY) bien.
 Tal vez no sea el protagonista principal, tal vez algunas veces peque de irreflexivo, de impulsivo, de arrogante… pero nadie es perfecto y siempre recula cuando ve que no tiene razón. Chapó a Ron Weasley.


¡Y esto ha sido todo!

 Pero, contadme… ¿Cuáles son vuestros personajes favoritos? ¿Por qué? ¿Coincidimos en alguno de los que he comentado más arriba? ¿Discrepamos? ¡No os dejéis nada por decir, siempre estoy encantada de poder leerlos!


¡Un besazo muy grande!